Un guerrero encuentra al paisano Guerrero
Antes de la Guerra del Pacífico, Patricio Lynch batalló por los británicos en la Primera Guerra del Opio. Avanzaba hacia una trinchera china cuando oyó:
—¡Por los mil demonios, estamos fregados!
—¿Qué es lo que ha dicho? —interrogó Lynch.
—¡Soy Pancho Guerrero, chileno, y no sé rendirme!
—¡Yo también soy chileno! ¡Dígales a sus soldados que paren el fuego y se rindan!
Guerrero, más sorprendido que otra cosa, le entregó su espada. Lynch intervino ante su capitán y obtuvo el perdón del compatriota que peleaba por los chinos.
