LITERATOS

¿Lolitas no humanas? Todo es cancha

Vladimir Nabokov estaba obsesionado por los órganos sexuales de las mariposas. Habiendo publicado ya once novelas se ofreció como voluntario en el Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard. Dedicaba turnos de 14 horas a ilustrar órganos, y a nombrar nuevas especies. Formuló la teoría que el género chileno Polyommatus se originó en Asia y llegó al Nuevo Mundo a través del estrecho de Bering. Los expertos de su época se burlaron de la idea, pero en 2011 pruebas de ADN le dieron la razón.

Las murmuraciones más académicas de la madre Rusia

En 1834 el célebre novelista ruso Nikolái Gogol fue nombrado catedrático de Historia Medieval en la Universidad de San Petersburgo, un puesto para el que no tenía ninguna cualificación. El resultado fue un desastre:

Tras una conferencia introductoria repleta de brillantes generalizaciones que el «historiador» había preparado y memorizado con esmero, abandonó toda pretensión de erudición y docencia, faltó a dos de las tres clases y, cuando apareció, murmuró ininteligiblemente entre dientes. En el examen final, permaneció en absoluto silencio con un pañuelo negro envuelto en la cabeza, simulando un dolor de muelas, mientras otro profesor interrogaba a los alumnos.

Ya sabemos de donde salió la idea del golden ticket

En 1942, un piloto de la RAF ya muy herido para seguir volando fue destinado a Washington con la misión de debilitar el ala aislacionista estadounidense, influyendo sobre periodistas y políticos. Como parte de su misión, le encargaron seducir a la escritora y diputada Clare Boothe Luce, trece años mayor que él. Además de su influencia personal, su marido era Henry Luce, fundador de Time, Life, Fortune y Sports Illustrated, y como tal muy influyente en la opinión pública.

El piloto lo logró, pero a un alto precio personal: "Estoy hecho polvo. Esa maldita mujer me ha follado de un extremo a otro de la habitación durante tres malditas noches". Cuando trató de renunciar ante Lord Halifax, embajador británico en Washington, él le dijo: "¿viste la película de Charles Laughton sobre Enrique VIII?". Ante la afirmativa, continuó: "Bueno, ¿recuerdas la escena en la que Enrique entra en el dormitorio con Ana de Cléveris, y se gira y dice “las cosas que he hecho por Inglaterra”? Bueno, eso es lo que tienes que hacer".

¿El piloto? Roald Dahl, autor de Charlie y la fábrica de chocolate y otros libros infantiles.

 

 

Solo alguien con esos cojones podría mentirle así a una monja

Anne Rice, la autora de Entrevista con el vampiro, nació como Howard Allen, un nombre masculino, heredado de su papá. En su primer día de colegio una monja le preguntó cómo se llamaba. Le respondió "Anne" porque le gustaba. Su madre, que estaba con ella, lo dejó pasar porque sabía la carga de llevar un nombre masculino. Así la llamaron en adelante y cambió su nombre legal a los seis años.

Elemental, mi querido Koch

Robert Koch, el padre de la bacteriología, descubrió que la tuberculosis era causada por una bacteria. Años después ofreció al mundo un tratamiento: linfa extraída de pacientes.

El mundo estaba maravillado de que una eminencia como Koch ofreciera una esperanza para la enfermedad más letal del mundo, que por aquel entonces daba cuenta de un tercio de todas las muertes. En 1890, sin embargo, un médico británico cuya esposa había muerto de tuberculosis publicó un artículo en que el demostraba que la “linfa de Koch” no servía como tratamiento. Podía eliminar restos del tejido enfermo, pero dejaba gérmenes mortales “en lo profundo del país invadido”.

¿El nombre del tipo que refutó a Koch? Arthur Conan Doyle.

La boca, ese mono porfiado

Con la intención de suicidarse, el poeta griego Kostas Karyotakis intentó ahogarse en el mar. No lo logró, se dio por vencido y decidió pegarse un tiro.

Encontraron una nota en su bolsillo que remata con una postada cómica:

P.D. Y, para cambiar de tono: aconsejo a quienes saben nadar que nunca intenten suicidarse en el mar. Toda la noche y durante diez horas fui azotado por las olas. Tragué mucha agua pero, de vez en cuando y sin saber cómo, mi boca salía a la superficie. Tal vez algún día, si tengo oportunidad, escriba las impresiones de un hombre que se está ahogando.

“Síganme para más consejos de lectura”

Un profesor de inglés de una escuela secundaria de Illinois retuvo a dos estudiantes después de clases y les dijo: "Ninguno de ustedes aprenderá jamás a escribir". Uno de ellos, Robert St. John, se convirtió en periodista de fama mundial, y fue el primero en anunciar en Estados Unidos la rendición de Japón y con ello el fin de la Segunda Guerra Mundial. El otro era Ernest Hemingway.

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