Pablo Escobar, en su hacienda Nápoles, mantenía numerosos animales exóticos.
Cuando la policía entró a la hacienda-zoológico del narco, incautó numerosos animales exóticos, entre ellos 12 cebras. Triste por la pérdida, el capo ordenó a sus secuaces que pintaran a rayas a 12 burros. Después de una generosa coima, los burros fueron intercambiados por las cebras, y fueron los asnos los que llegaron al zoológico de Medellín.
Esta "estrategia" se utilizó también para recuperar pájaros exóticos, que fueron intercambiados a su vez por gallinas y gansos debidamente "decorados".