Hasta el día de hoy, una de las acepciones que la Real Academia de la Lengua Española reconoce para Congreso es “Cópula Carnal”.
Sin divorcio posible, la práctica del “congreso”, la verificación in situ de la impotencia del marido ante un panel de médicos como causal para anular un matrimonio, no se abolió en España sino hasta 1607. Los cónyuges debían tener sexo frente a un panel de médicos para acreditar la impotencia de consumar el acto sexual.
En un caso conocido, en 1433 cierto John de York no fue capaz de erguir su virilidad pese a las afanosas manipulaciones de su esposa. En Francia, el miembro de un tal Monsieur De Bray fue declarado por los médicos “grande, duro, rojo y largo… bien emplazado y en orden”, pero perdió el caso porque esparció semen ”acuoso” sobre el colchón.