Mundiales

“Se quedan, pero ustedes sacan la basura”

En el Mundial de 1966, los norcoreanos jamás planificaron pasar de la primera ronda. Luego......

En el Mundial de 1966, los norcoreanos jamás planificaron pasar de la primera ronda. Luego de que sorpresivamente lo lograran, carecían de dinero para financiar la estancia extra. En Liverpool, donde jugarían los cuartos de final, alojaron en una institución religiosa que les ofreció techo y comida.

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El antipánico escénico

En la final de 1934, Italia ganó 2-1 a Checoslovaquia. El primer tanto italiano lo......

En la final de 1934, Italia ganó 2-1 a Checoslovaquia. El primer tanto italiano lo marcó Raimundo Orsi, argentino nacionalizado.

Al día siguiente se citó a todos los jugadores para una foto conmemorativa. Alguien le pidió a Orsi que repitiera su precioso gol. Dos compañeros hacen el papel de defensas checoslovacos burlados. Orsi repite la jugada, regatea, va, amaga, recoge, tira… y fuera. Así una, dos, tres, cuatro veces. Todo lo anterior sale, pero el golpe final no.
Hasta que se hartó de las burlas, se acabó el juego y los fotógrafos recogieron las cámaras. Y se fue argumentando.

¡Pero marqué el que valía!

Fueron veinte los intentos infructuosos por replicar la maniobra.

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Más que un juego

En 2005, en medio de cinco años de guerra civil, Costa de Marfil clasificó por......

En 2005, en medio de cinco años de guerra civil, Costa de Marfil clasificó por primera vez a un mundial de fútbol. Con la televisión siguiendo los festejos en vivo en el camarín, Didier Drogba, el líder natural del equipo, tomó el micrófono y se dirigió a la cámara:

Marfileños y marfileñas, del norte, del sur, del centro y del oeste. Hemos demostrado hoy día que toda la Costa de Marfil puede coexistir, y trabajar juntos por un mismo objetivo (…). Habíamos prometido que esta celebración uniría a la gente. Hoy día, les rogamos de rodillas.

Sin soltar el micrófono se arrodilló. El equipo completo lo secundó. Y así, desde el suelo, continuó su plegaria:

¡Perdonen! ¡Perdonen! ¡Perdonen! (…) Por favor, depongan las armas, hagan elecciones.

La clasificación trajo días de celebración y bailes callejeros. Habitantes de Abidjan, principal ciudad del país y bajo el control de las fuerzas de gobierno, telefonearon a bares de territorio rebelde para ordenar cajas de cerveza a enemigos que no podrían pagarlas. Aún más asombroso, dentro de una semana las armas fueron depuestas.

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“Cuando no puedes contra la defensa, para esto están las armas químicas”

En la semifinal del mundial de 1930 entre Estados Unidos y Argentina, Jock Coll, fisioterapeuta......

En la semifinal del mundial de 1930 entre Estados Unidos y Argentina, Jock Coll, fisioterapeuta de los norteamericanos, saltó al campo a rebatir una decisión arbitral. En disgusto, lanzó su maletín médico al suelo, quebrando una botella de cloroformo. Anestesiado por las emanaciones, Coll se desmayó y fue cargado en brazos para continuar el juego.

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“Al menos nadie se resfrió”

En el mundial de Suiza de 1954 Uruguay goleó 7-0 a Escocia. Pese a que......

En el mundial de Suiza de 1954 Uruguay goleó 7-0 a Escocia. Pese a que el verano de Basilea ofrecía más de 38 °C, los escoceses “lucían sus estupendas y tradicionales camisetas gruesas de lana, de manga larga y cuello alto abotonado hasta la barbilla”, que casi todos acabaron remangándose. Explica el mediocampista Tommy Docherty:

La Asociación Escocesa de Fútbol dio por sentado que Suiza era un país muy frío. Como tenía tantas montañas. Parecía que íbamos de expedición a la Antártida. Los uruguayos llevaban camisetas de verano, de cuello en pico y manga corta. ¡Cómo no íbamos a perder por 7-0!

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“A estos escandinavos los crían con leche de camello”

Tras ganar la final del Mundial de Suecia de 1958, el capitán brasileño Hilderaldo Bellini......

Tras ganar la final del Mundial de Suecia de 1958, el capitán brasileño Hilderaldo Bellini recibió la copa Jules Rimet. Los fotógrafos brasileños, más bajos que sus colegas suecos, no podían ver bien, y le gritaron que la levantara. Hasta entonces, el trofeo siempre se había sostenido respetuosamente a la altura del pecho. Pero Bellini obedeció a sus compatriotas y la levantó con las dos manos sobre su cabeza, dando inicio a la tradición que perdura hasta hoy.

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“Bueno, si sacrificamos ovejas pasamos las penas con asado de cordero”

En la víspera del mundial de Brasil de 1950, Inglaterra venía de batir 4-0 a......

En la víspera del mundial de Brasil de 1950, Inglaterra venía de batir 4-0 a la poderosa Italia, bicampeona del mundo, y 10-0 a Portugal en Lisboa. Las casas de apuestas pagaban 3:1 por Inglaterra como campeón del Mundial, y 500 a 1 por Estados Unidos, de su mismo grupo. Bill Jeffrey, el entrenador de los norteamericano cuyo sueldo dependía en parte de su capacidad para aleonar a sus pupilos, los describió como “ovejas listas para ser sacrificadas”.

Estados Unidos venía de perder 3 a 1 con España en el estreno, completando una seguidilla de siete derrotas internacionales consecutivas desde el Mundial de 1934. El balance era de dos goles a favor y 45 en contra. Para la mayoría de sus jugadores, el fútbol era solo una distracción. Walter Bahr era profesor de secundaria; Frank Borghi conducía un coche fúnebre; Joe Gaetjens, un inmigrante de origen germano-haitiano que ni siquiera tenía pasaporte estadounidense, trabajaba a medio tiempo lavando platos en un restaurante de Manhattan para financiar sus estudios de contabilidad en Columbia. Otro era cartero y uno trabajaba en un molino. Ben McLaughlin ni siquiera pudo viajar porque su empleo se lo impedía. La escuadra fue seleccionada a última hora, no se conocían entre sí y entrenaron juntos solo una vez, el día antes de partir a Brasil.

La tarde del match, un extraño cable brotó desde Belo Horizonte: “England 0-U.S. 1”. “Los editores del New York Times”, escribió Sports Illustrated, “tardaron en imprimir el resultado porque pensaron que se trataba de un error de transmisión; el resultado debía haber sido 10-1, a favor de Inglaterra”. No había error alguno. El único tanto recayó en Joe Gaetjens, el lavaplatos de Manhattan. Los periódicos de los países en competencia festinaron con la sensación. Excepto en las naciones involucradas, paradojalmente.

En Estados Unidos, porque el rating del fútbol era muy modesto. Tanto, que el único periodista presente, Dent McSkimming, era un cabeza dura que, incapaz de convencer a sus empleadores de cubrir el evento, viajó a costa de sus propias vacaciones. Aun así, ni siquiera su propio periódico, el St. Louis Post-Dispatch, utilizó su reporte, y empleó en su lugar su cuenta en un servicio de cables internacionales. En Inglaterra, porque en esa misma jornada negra su seleccionado de críquet perdió por primera vez contra un popurrí de países y dependencias caribeñas llamado Indias Occidentales.

Billy Wright, el capitán inglés, adjudicó la derrota al arbitraje: “Mr. Dattilo de Italia, quien parecía determinado a impedir que nada tan insignificante como las reglas del juego se interpusiera entre Estados Unidos y la victoria”.

Gaetjens canalizó su fama en el fútbol francés, pero no hizo gran cosa. Luego fundó una lavandería, y más tarde volvió a reivindicar sus raíces a Haití, donde desapareció misteriosamente en manos de la temible policía de Papa Doc (irónicamente, fue el mismo gobierno haitiano el que emitió una estampilla conmemorativa de Gaetjens en 2000).
En años sucesivos, Inglaterra vengaría la derrota humillando a EEUU 6 – 3, 8 – 1, 10 – 0 y 5 – 0, pero es ese 0 – 1 el que quedó grabado en la memoria.

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No se meta con su fervor patriótico

En el tercer partido de la fase de grupos del mundial de México 1970, el......

En el tercer partido de la fase de grupos del mundial de México 1970, el anfitrión venció a Bélgica por la cuenta mínima, y consiguió con ello pasar a la ronda siguiente.

Embriagado de felicidad, el alcaide de la cárcel de Chilpancingo, que albergaba solo condenados a cadena perpetua, recorrió los pasillos del recinto pistola en mano gritando “¡Viva México!”, liberando uno a uno a 142 criminales.

El tribunal competente lo absolvió, porque, según se puede leer en la motivación de la sentencia, actuaba llevado por un arrebato de patriotismo.

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