“Con esos arroyos de miel, más bien el paraíso de los vendedores de insulina”
En su viaje al Imperio inca, Francisco Pizarro arribó a una ciudad llamada Jauja, cuya......En su viaje al Imperio inca, Francisco Pizarro arribó a una ciudad llamada Jauja, cuya fama de oasis en medio de las adversidades que sufrían en ese momento los conquistadores españoles terminó evolucionando en el sinónimo de un lugar idílico y paradisiaco, donde nada faltaba y todo eran placeres. Lope de Rueda escribió en 1547 “La tierra de Jauja”, donde las calles estaban empedradas con piñones y por ellas corrían arroyos de leche y miel.
Por eso “estar de Jauja” hoy expresa abundancia.




