En una encuesta de 2007, el 54% de los islandeses no negaba la existencia de los elfos (conocidos como Huldufólk, “gente escondida”) y el 8% afirmaba su existencia. Con frecuencia las obras de infraestructura deben ser alteradas para evitar dañar las rocas donde se supone que habitan.
El año 2004, la empresa Alcoa tuvo que conseguir un certificado que demostrara que el lugar donde emplazarían su gigantesca planta de aluminio estaba libre de sitios arqueológicos, incluyendo sitios donde viven elfos. Para ello, tuvo que contratar una persona con los poderes para detectar elfos, una habilidad que no se pueden aprender sino que es innata, y que normalmente se pierde pasado los 8 años.