MILITARES

En realidad, era una maquinación para que les suba la presión

En la década de 1570 el señor feudal japonés Uesugi Kenshin se enteró de que a su gran rival Takeda Shingen el clan Hōjō le había cortado el suministro de sal. Kenshin envió a Shingen sal desde sus propias tierras y comentó:

No lucho con sal, sino con la espada.

“Y si no acepta nuestra oferta, señor juez, al menos puede sazonar su ensalada”

En 1932, once oficiales de la marina japonesa asesinaron al primer ministro Inukai Tsuyoshi. Durante el juicio, los acusados proclamaron su lealtad al emperador y despertaron la simpatía popular mediante solicitudes de reformas en el gobierno y la economía. El tribunal recibió 110.000 peticiones de clemencia, firmadas o escritas con sangre, que pedían una sentencia indulgente. Nueve jóvenes de Niigata pidieron ser juzgados en lugar de los acusados ​​y enviaron al tribunal un frasco con nueve de sus propios meñiques encurtidos como muestra de su sinceridad.

“Su señoría ¿cómo se le ocurre que yo podría tolerar algo así?”

Otto Skorzeny, coronel alemán, fue juzgado por crímenes de guerra por mandatar a sus soldados vestir uniformes militares estadounidenses durante la Segunda Batalla de las Ardenas en 1944. Fue absuelto tras argumentar que se los habían quitado antes de  comenzar el combate. Lo mantuvieron detenido en un campo de internamiento en Darmstadt a la espera de la decisión de un tribunal de desnazificación... hasta que cuatro ex miembros de la SS consiguieron entrar a prisión y sacarlo de ahí ¡vistiendo uniformes militares estadounidenses!

Si no les gustan mis convicciones, tengo otras

Otto Skorzeny fue coronel de las SS, la organización nazi comisionada con la exterminación de los judíos, y más tarde trabajó para la Mossad, la principal agencia de inteligencia de Israel. A su funeral en Madrid en 1975 asistieron numerosos nazis impenitentes —que cantaron canciones nazis e hicieron el saludo respectivo (video de los cantos)— y también Yosef “Joe” Raanan, un israelí de la Mossad que pagó sus propios gastos de viaje para rendirle respetos.

La puerta giratoria de Auschwitz

Witold Pilecki, uno de los líderes de la resistencia polaca llegó al campo de concentración de Auschwitz porque se dejó capturar, con el objetivo de infiltrar el lugar. Padeció neumonía, pero sobrevivió y organizó una célula de resistencia intramuros. Sumó a cientos y filtró informes de las atrocidades al mundo exterior. Luego de que muchos de sus reclutas fueran ejecutados razonó que el riesgo era ya muy alto. Era su momento de fugarse, y de convencer a la resistencia polaca que un intento de rescate valía la pena. Asignado a un turno de noche en una panadería, logró junto a dos compañeros forzar una puerta y reducir a un guardia, y se las emplumó con un montón de documentos robados. Encontraron refugio en una casa del comandante Tomasz Serafiński, por pura coincidencia el mismísimo hombre cuya identidad Pilecki había adoptado para encubrir la propia.

Perennes vecinos de teclado

El 5 de mayo de 1974, The Sunday Times de Londres publicó los resultados de un concurso para elegir la mejor coincidencia. Entre las más de 2.000 cartas recibidas estaba la siguiente, firmada por D.J. Page, de Surrey:

En el mes de julio de 1940, cuando yo era un joven soldado al servicio de Su Majestad "en algún lugar de Inglaterra", descubrí que mis fotos de boda, tan esperadas, habían sido abiertas por error por un soldado de otra batería, la A; la mía era la B. Se deshizo en disculpas al darse cuenta de su error, nada sorprendente dado lo parecido de nuestro nombre y número. El era Pape No. 1509322 y yo Page No. 1509321. Esta confusión en el correo fue frecuente hasta que me destinaron a otra batería. Poco después de terminar la guerra, yo trabajaba como chofer de la London Transport en el depósito de Merton, Colliers Wood, S.W. Londres. Un día de pago noté que la deducción por impuestos era demasiado grande, y me presenté en la oficina del superintendente... Imagínese mi asombro cuando descubrí que habían confundido mi salario con el de un chofer al que acababan de transferir allí, cosa nada sorprendente cuando descubrí que se llamaba Pape. Sí, era el mismísimo tipo... Lo más extraño de todo es que los números de nuestras licencias de manejar eran, el mío el 29222, y el de Pape el 29223.

La renovación incluyó demolición gratuita, había que mostrar gratitud

A lo largo de 1945 Estados Unidos devastó 65 ciudades japoneses con bombas incendiarias. Sería sensato asumir que el responsable de esta campaña, el General de división Curtis LeMay, sería odiado hasta el día de su muerte por la sociedad japonesa. Sin embargo, el día del 23° aniversario de Pearl Harbor Hirohito le concedió la Primera Orden del Mérito con el Gran Cordón de la Orden del Sol Naciente, el mayor honor disponible para un extranjero.

De los arrepentidos es el reino de los cielos

Mitsuo Fuchida, el hombre que planificó el ataque aéreo a Pearl Harbor, se convirtió al cristianismo, se ordenó pastor, se volvió evangelizador y, quien fuera verdugo de Estados Unidos, se nacionalizó estadounidense.

Toda la calidez de la guerra fría

Gennadiy Vasilenko y Jack Platt, agentes de la KGB y de la CIA respectivamente, debían cada uno reclutar al otro para actuar como contrainteligencia mientras vivían en Washington entre 1976 y 1981. Sabían que el otro era espía, pero se hicieron tan amigos —cenas con esposas inclusive— que decidieron disfrutar de la compañía y no volver a mencionar el tema.

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