“Para el año nuevo, lo confieso, mis vecinos se desconciertan”
El británico William Strachey (1819-1904) vivió cinco años en Calcuta y se convenció de que los cronómetros indios eran los más precisos del mundo. A su regreso al Reino Unido se negó a abandonar el horario de Calcuta. Los 56 años siguientes los vivió seis horas adelantado respecto a quienes lo rodeaban: desayuno a la luz de las velas a eso de las tres de la madrugada, almuerzo a la hora del desayuno, etcétera.
