ANECDOTARIO

Para disfrazarse, le bastaba con sacarse la peluca

En 1696, Isaac Newton fue nombrado alcaide de la Casa de la Moneda, y más tarde director. Tarde en las noches, merodeaba por bares y tabernas de las zonas más sórdidas de Londres, reuniendo pruebas contra los falsificadores. Como era difícil probar este delito, pidió al Tesoro disfraces especiales para cumplir con el cometido. Se las arregló para ser nombrado juez de paz en 19 condados, un órgano jurisdiccional de bajo rango, con el objetivo de realizar en persona más de 100 interrogatorios de testigos y sospechosos. Se decía que eran diligencias de particular crudeza, algo que Newton debe haber aquilatado bien, pues ordenó que se destruyesen todos los registros. Así, este sabueso de las divisas logró procesar con éxito a 28 imputados. La falsificación se consideraba alta traición y se castigaba con la vieja costumbre de “ahorcado, arrastrado y descuartizado”.

Empató en el alargue

Sigurd el Poderoso, uno de los caudillos de la conquista vikinga de las Orcadas, es el único invasor fallecido a manos de su enemigo que él mismo horas antes había decapitado. En 982, Sigurd retó al escocés Máel Brigte a un combate con cuarenta hombres por lado. Sigurd hizo trampa, llevó ochenta y liberó a Brigte del peso de su cabeza. Luego la ató a la montura de su caballo, los dientes del finado le mordieron la pierna durante el viaje, la herida se infectó y provocó su muerte.

 

Todo lo inhalable es cancha

De gira en 1984, Ozzy Osbourne y los miembros de Mötley Crüe apostaban por quien era el más demente.

Ozzy decía que “los recitales eran la parte fácil. El problema era sobrevivir los pedacitos entremedio”. Una vez lamió su orina del pavimento, miró a Nikki a los ojos y le dijo “¡Sixx, haz esa!”. El bajista formó su propia poza, pero mientras se agachaba rumbo al empate, Ozzy arremetió por la victoria. “Ahí estaba”, relata Sixx, “en cuatro a mis pies, lamiendo mi propio pis”.

Ozzy había ganado una batalla, pero no la guerra. Sus colegas eran conocidos por sus cantidades industriales de marihuana. Ozzy los iba a superar en un territorio paralelo: el nasal. Tomó un palito de helado, enrolló un billete e inhaló una línea de hormigas.

La piña colada siempre me dio mala espina

En 2013, la policía de Maldivas detuvo a un sospechoso de practicar magia negra cerca de un local de votación. El sospechoso en cuestión era un coco. Un hechicero convocado por la policía estableció que el coco era inocente. Ningún arresto se llevó a cabo.

“Ningún enemigo es demasiado grande para mi”

Cuando una orca quedó atrapada en el puerto romano de Ostia, el emperador Claudio fue a luchar contra ella como gladiador, con ayuda de la Guardia Pretoriana. Todo esto frente a numeroso público convocado para la ocasión.

“Y si hace falta, hasta me embarazo por usted”

Ferdinand Waldo Demara (1921-1982) fue un múltiple impostor durante la mayor parte de su vida. Pasó periodos haciéndose pasar, entre otros, por:

  • Médico de navíos (con otro increíble dato freak asociado).
  • Monje benedictino
  • Monje trapista
  • Ingeniero civil
  • Sheriff
  • Guardia de prisión
  • Doctor de fisiología aplicada
  • Asistente de hospital
  • Abogado
  • Experto en cuidado de niños
  • Investigador de cáncer
  • Profesor
  • Christian Brothers of Instruction, en cuyo cargo fundó un colegio del cual hubo varios connotados graduados

El dinero mata

En 1986, Hrand Arakelian, guardia de un camión blindado de Brink, murió aplastado por varias cajas de 25 libras llenas de monedas de cuartos de dólar cuando el conductor frenó repentinamente.

¿Conejos que hablan? ¡Sedicioso!

Muchos gobiernos se reservan el derecho de 'prohibir' algunos libros. Acá van algunos de los más sorprendentes:

Alicia en el país de las Maravillas, Lewis Carrol.
Prohibido en Hunan, China en 1931 por la representación de animales tan complejos como los seres humanos. El Gral. Ho Chien consideró que atribuir lenguaje humano a los animales era un insulto, y temía que el libro enseñara a los niños que animales y seres humanos están en el mismo nivel.

La Granja de los animales, George Orwell.
Entre 1943-45 las fuerzas aliadas consideraron el libro crítico de la USSR, y las imprentas no sacaron muchas copias. Pero lo realmente sorprendente es que la versión teatral de la obra fue prohibida en Kenya en 1991 por criticar a líderes corruptos, y en 2002 fue prohibida en los colegios de los Emiratos Árabes Unidos, por contener imágenes contrarias a los valores islámicos, entre ellas la ocurrencia de un cerdo antropomórfico parlante.

El Diario de Ana Frank, Ana Frank.
Prohibido en El Líbano por retratar favorablemente a los judíos, Israel y al Sionismo.

Green Eggs and Ham, Dr. Seuss.
Prohibido temporalmente en la República Popular China por representar los comienzos del Marxismo. La prohibición fue levantada en 1991, cuando murió Seuss. Lo increíble es que se trata de un libro para niños que usa 50 palabras distintas en total.

La Cabaña del Tío Tom, Harriet Beecher Stowe.
Prohibido en el sur de EE.UU. durante la Guerra Civil por el contenido antiesclavitud. En 1852 fue prohibido en la Rusia del zar Nicolás I, por la idea de 'igualdad' presentada, e ir en contra de los ideales religiosos.

“Es que a mi cueva no llegaba el periódico”

Shōichi Yokoi ( 横井 庄 ) fue un soldado del Ejército Imperial de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. En 1944, peleaba en la batalla de Guam, y huyó junto a otros 10 soldados japoneses. Aunque el Ejército de Estados Unidos ganó la batalla ese mismo año, y aunque la guerra terminó el año siguiente, Yokoi permaneció en el lugar hasta el 24 de enero de 1972. Vivía en una cueva y cazaba para alimentarse, principalmente de noche.

NOTA: No confundir con la historia falsa de Yoshio Yamakawa y Tsuzuki Nakauchi.

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