Empató en el alargue
Sigurd el Poderoso, uno de los caudillos de la conquista vikinga de las Orcadas, es el único invasor fallecido a manos de su enemigo que él mismo horas antes había decapitado. En 982, Sigurd retó al escocés Máel Brigte a un combate con cuarenta hombres por lado. Sigurd hizo trampa, llevó ochenta y liberó a Brigte del peso de su cabeza. Luego la ató a la montura de su caballo, los dientes del finado le mordieron la pierna durante el viaje, la herida se infectó y provocó su muerte.
