Muchos gobiernos se reservan el derecho de ‘prohibir’ algunos libros. Acá van algunos de los más sorprendentes:
Alicia en el país de las Maravillas, Lewis Carrol.
Prohibido en Hunan, China en 1931 por la representación de animales tan complejos como los seres humanos. El Gral. Ho Chien consideró que atribuir lenguaje humano a los animales era un insulto, y temía que el libro enseñara a los niños que animales y seres humanos están en el mismo nivel.
La Granja de los animales, George Orwell.
Entre 1943-45 las fuerzas aliadas consideraron el libro crítico de la USSR, y las imprentas no sacaron muchas copias. Pero lo realmente sorprendente es que la versión teatral de la obra fue prohibida en Kenya en 1991 por criticar a líderes corruptos, y en 2002 fue prohibida en los colegios de los Emiratos Árabes Unidos, por contener imágenes contrarias a los valores islámicos, entre ellas la ocurrencia de un cerdo antropomórfico parlante.
El Diario de Ana Frank, Ana Frank.
Prohibido en El Líbano por retratar favorablemente a los judíos, Israel y al Sionismo.
Green Eggs and Ham, Dr. Seuss.
Prohibido temporalmente en la República Popular China por representar los comienzos del Marxismo. La prohibición fue levantada en 1991, cuando murió Seuss. Lo increíble es que se trata de un libro para niños que usa 50 palabras distintas en total.
La Cabaña del Tío Tom, Harriet Beecher Stowe.
Prohibido en el sur de EE.UU. durante la Guerra Civil por el contenido antiesclavitud. En 1852 fue prohibido en la Rusia del zar Nicolás I, por la idea de ‘igualdad’ presentada, e ir en contra de los ideales religiosos.