El vuelo de la bestia
Un viernes 13 de 2013, el vuelo 666 de Finnair 666 aterrizó en Helsinki. El......Un viernes 13 de 2013, el vuelo 666 de Finnair 666 aterrizó en Helsinki. El código del aeropuerto es HEL
Un viernes 13 de 2013, el vuelo 666 de Finnair 666 aterrizó en Helsinki. El código del aeropuerto es HEL
Luego que Charles Lindbergh sobrevoló el Atlántico en 1927, se destapó una locura inédita.
Al aterrizar en París, la muchedumbre arrancó trozos de la tela del avión para atesorarla. La mañana siguiente, se reunió más de una tonelada de objetos perdidos, incluyendo seis dentaduras postizas.
En los primeros cuatro días, los periódicos de EE.UU. escribieron unas 250.000 notas, sumando unas 36 millones de palabras. Lindbergh estaba suscrito a un servicio de recortes de prensa, a enviar a su madre. La mujer se horrorizó ante la flota de camiones con el envío de varias toneladas de papel. Por semanas la portada de Time fue sobre aviación.
Lindbergh voló luego a Londres. Para evadir al gentío, hubo que sacarlo del aeropuerto en auto, escondido bajo una manta e informando que transportaban a una mujer herida.
De vuelta en EE.UU., hubo que limpiar 1.800 toneladas de papel picado tras su desfile triunfal en Nueva York, doce veces más que las 155 arrojadas al fin de la 1° Guerra Mundial. Y no todo el papel era picado: en el frenesí, se lanzaron guías telefónicas completas, agendas y directorios.
Lindbergh recibió más de 3,5 millones de cartas y 15.000 paquetes con regalos. Tantas cartas contenían la respuesta prepagada, que había unos US$ 100.000 (US$ 1,4 millones de 2017) en estampillas. Western Union asignó 38 empleados a tiempo completo al asunto. Cuando la madre del piloto regresó, 500 policías se apostaron en la estación de trenes para contener a las masas.
Luego inició un tour donde se lo homenajeó sin descanso. Las servilletas que usaba y los huesos que dejaba en los platos se los peleaban en las cocinas. Los cheques que pagaba rara vez eran canjeados, porque sus dueños solían enmarcarlos en su lugar.
Se propuso renombrar el estado de Minnesota -de donde era nativo el aviador- como Lindberghia. Además, Walt Disney se inspiró en la hazaña para crear un personaje de un ratoncito piloto, al que primero llamó Oswald, pero pronto renombró Mickey.
El incendio de Londres de 1666 llevó a las compañías de seguros a conformar las primeras brigadas de bomberos del mundo moderno. Los edificios protegidos eran señalados con marcas, que servían a la vez de enseña publicitaria y de aviso para el personal. Si tras acudir a un incendio los bomberos no veían la marca de la empresa para la cual trabajaban se marchaban y dejaban que todo ardiera.
En la década de 1890, el Georgia Journal of Medicine indicaba que “la máquina de pedalear” (i.e.: la bicicleta) podría causar en las mujeres “efectos ginecológicos indeseables, especialmente cuando el cuerpo es empujado hacia adelante, provocando que la ropa presione el clítoris, despertando sensaciones hasta entonces desconocidas y no materializadas por las jóvenes solteras”.
La revista Wheelman añadía que, después de pedalear:
“No piensen en sentarse a la mesa hasta que se hayan cambiado su ropa interior”.
Por 40 años, entre 1932 y 1972, el Servicio de Salud de Estados Unidos realizó un estudio con 600 cosecheros pobres de Alabama. Para investigar el efecto de la sífilis no tratada, no se le informó a 399 personas contagiadas que habían contraído la enfermedad, ni les dio la opción de optar a tratamiento.
Se llamó el Experimento Tuskegee.
Los soldados romanos fabricaban condones con los músculos de sus enemigos derrotados.
Durante la Primera Guerra Mundial, el capitán británico Robert Campbell se encontraba como prisionero de guerra en Magdeburgo, Alemania, cuando recibió noticias de que su madre agonizaba producto del cáncer. Campbell escribió una carta al emperador Guillermo II suplicándole permiso para visitarla. El emperador se lo concedió, con el compromiso de que volviera al campo de prisioneros. El británico viajó a Kent, pasó una semana con su madre, y volvió a cumplir con su palabra. Tan pronto reingresó a la prisión, intentó escapar.
En la Europa renacentista el baño era un asunto excepcional. Los reyes católicos, Fernando e Isabel, cerraron los baños moros una vez terminada la reconquista. Robert Southey contaba que cuando Santa Eufrasia entró a un convento de 130 monjas, ninguna se había lavado jamás los pies, y la sola idea del baño era una abominación. Isabel I de Inglaterra se bañaba una vez al mes, “fuera necesario o no” .
Desde el siglo XV existen en Albania, Kosovo y Montenegro las Vírgenes Juramentadas de los Balcanes. Son mujeres con voto de celibato para poder vivir como hombres. Visten ropa masculina, heredan propiedades y pueden convertirse en cabeza de familia. Suelen adoptar el juramento para escapar de los matrimonios concertados o para evitar tener hijos.