El terror del departamento de recursos humanos
Una pareja en Japón, cuya identidad no fue revelada, no llegó a acuerdo sobre qué apellido usar. ¿Solución? Se divorcian y se vuelve a casar cada tres años para turnarse el apellido.
Una pareja en Japón, cuya identidad no fue revelada, no llegó a acuerdo sobre qué apellido usar. ¿Solución? Se divorcian y se vuelve a casar cada tres años para turnarse el apellido.
Franz Liszt era tan popular que durante lo más álgido de la llamada lisztomanía mantenía un perro al que esquilar para poder satisfacer la demanda por mechones de su cabello de sus fans.
Edward de Vere, conde de Oxford, soltó un pedo por accidente al hacerle una reverencia a la reina Isabel I. Fue tal su vergüenza que se fue a Florencia y vivió allí 7 años, gastando £40.000 anuales. A su regreso, la reina lo recibió así:
Mi señor, me había olvidado del pedo.
En 2023, el belga David Baerten fingió su propia muerte y llegó a su propio funeral en helicóptero para darle a su familia una lección de vida. Estaba consternado porque su familia se había distanciado.
El asesino en serie Dennis Rader trabajó en ADT Security Services entre 1974 y 1988. Instalaba alarmas de seguridad, a menudo a propietarios preocupados por sus propios asesinatos.
Un joven llamado Harold Holt se interesó en Viola Thring. Salieron un tiempo, pero el padre de Harold se la arrebató y se casó con ella. La quien pudo ser su esposa terminó siendo su madrastra, tres años menor que él. Profundamente herido buscó refugio en la política. En 1966 se convirtió en Primer Ministro de Australia.
(y siendo primer ministro salió a nadar y no se lo vio nunca más, pero eso es otra historia).
Tras padecer la muerte de su marido a manos de Rubén Darío Viloria Barrios, alias Juancho, un elusivo narcotraficante colombiano, la viuda decidió infiltrarse en su pandilla. A lo largo de meses sedujo a Viloria, se ganó su confianza, reunió pruebas en su contra y concertó una cita en Montería, punto en que los policías lo capturaron.
La policía no reveló la identidad de la mujer.
El 13 de septiembre de 1862, durante la Guerra Civil de Estados Unidos, Barton W. Mitchell, cabo del ejército de la Unión, descubrió un sobre con tres habanos tirado en la hierba. Contenía la Orden Especial 191, una instrucción del alto mando de la Confederación respecto al subsecuente movimiento de las tropas, firmado por R. H. Chilton. En caso de ser cierto era información valiosísima, pero ¿Cómo asegurarse que lo era? Por increíble coincidencia, entre quienes revisó el documento estuvo el coronel Samuel Pittman, quien antes de la guerra había trabajado para un banco de Detroit mientras Chilton era pagador en un puesto militar cercano, y había tramitado cientos de veces giros emitidos con su firma. Así pudieron cerciorarse de que era genuino. La inteligencia recabada con la Orden Especial 191 jugó un papel clave en las victorias de la Unión en las batallas de South Mountain y Antietam.
Antietam, en particular, probó ser un punto de inflexión a favor de la Unión. Lincoln obtuvo respaldo suficiente para emitir la Proclamación de Emancipación, una decisión que disuadió a los gobiernos británico y francés de reconocer la Confederación, porque no era viable aparecer apoyando al único bando esclavista.
El lanzador Rube Waddell (1876 – 1914), miembro del Salón de la Fama del Béisbol, una vez abandonó un partido en la mitad del juego para ir a pescar. Varias veces dejó los partidos para correr detrás de los carros de bomberos. Una vez desapareció durante meses y al fin lo encontraron luchando contra caimanes en un circo. Los hinchas del equipo rival solían mostrarle cachorros de perros y Waddell partía a jugar con ellos. Objetos brillantes en medio del juego parecían ponerlo en trance.