El griego puede ser sofocante
Calma proviene del latín cauma, del griego kaûma, "calor". Deriva de káiō, "quemar", y el sufijo -ma, "resultado", es decir "quemadura" (misma raíz de cauterizar y cáustico).
Llegó al castellano en el siglo XIII como aquel calor de verano caracterizado por falta de viento en el mar. De ahí pasó a significar atmósfera sin viento y de ahí quietud en general. En León, Aragón y Cataluña aún significa "bochorno".
