Mes: Septiembre 2017

Yo y mi otro yo

En 2002, Lydia Fairchild, divorciada y embarazada de su tercer hijo, solicitó ayuda financiera de su ex marido, Jamie Townsend. La corte exigió una prueba de ADN para demostrar que Townsend era el padre. Los resultados arrojaron que Townsend era el padre, pero que ella no era la madre. Se testeó el ADN de los otros dos niños, y ninguno correspondía al de Fairchild. La mujer fue formalizada por fraude, y la fiscalía pidió que se le quitara la custodia de los hijos. Para el tercero, un testigo extrajo muestras de sangre de ella y del bebé a pocos segundos del parto. El ADN tampoco coincidía.

Ocurrió que Fairchild sufría de una condición llamada quimerismo. Durante su gestación, una melliza se fusionó con su propio cuerpo, por lo que de adulta algunos óvulos traían un genoma distinto al del resto de su cuerpo.

El MacGyver original

La primera televisión de la historia fue creada por el escocés John Logie Baird utilizando, además de otros componentes electrónicos, una vieja caja de sombrero, un par de tijeras, agujas, faroles de bicicletas, un cofre de té usado, cera selladora y pegamento.

Desconstruyendo a hombros de gigantes

Durante el imperio romano, el concreto se utilizó ampliamente. El ejemplo más notable es el Panteón, hasta hoy el domo de concreto no reforzado más grande del mundo. Desde la caída del imperio romano en el siglo V, sin embargo, la tecnología se olvidó por casi 1300 años, hasta que se redescubrió en 1756 por John Smeaton.

Enfermedades de transmisión gubernamental

Entre 1946 y 1956, un programa del gobierno de Estados Unidos ejecutado por la Universidad Johns Hopkins infectó a cientos de guatemaltecos con enfermedades de transmisión sexual, incluyendo sífilis y gonorrea, sin siquiera informarles. El secreto solo fue descubierto en 2010, por un profesor universitario. El programa no publicó hallazgo alguno ni proveyó atención médica posterior a los infectados.

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