“Lo veo. Otra cosa es que entienda lo que veo”
El ojo del avestruz es más grande que su cerebro....El ojo del avestruz es más grande que su cerebro.
El ojo del avestruz es más grande que su cerebro.
Si la reinita rayada (Dendroica striata) quemara gasolina, obtendría un consumo de 304.000 kilómetros por litro.
En 2011, João Pereira de Souza, un albañil retirado de Isla Grande, encontró a un pingüino de magallanes cubierto de petróleo, casi inmóvil y desnutrido. Lo limpió, lo alimentó y lo llamó DinDim. Cuando consideró que estaba apto para volver al mar le llevó a una isla cercana y lo soltó.
Desde entonces, cada mes de junio DinDim vuelve hasta Isla Grande y se reencuentra con Pereira de Souza.
Algunas ciudades turcas cuentan con quioscos para alimentar gatos callejeros. Algunos aceptan monedas y otros recompensan a quienes depositan una botella de plástico reciclable.
Las gaviotas que merodean estos quioscos han aprendido a imitar el maullido de un gato para llamar la atención y ganarse la simpatía de los transeúntes y recibir algún bocado.
La hembra del murciélago de la fruta Cynopterus sphinx practica sexo oral… y ello aumenta la duración de la cópula.
En el video (algo confuso) se aprecia como la hembra lame la base del pene del macho, (el glande ya se encuentra adentro de la vagina)
Numerosas especies (incluyendo varios primates, abejas, ratas, ardillas, escorpiones y arañas) utilizan “tapones vaginales”: una secreción gelatinosa depositada por el macho en el tracto reproductivo femenino tras la cópula, con el objetivo de sellarlo e impedir la fertilización por parte de otros machos
Siempre que los armadillos de 9 bandas (Dasypus novemcinctus) dan a luz tienen cuatro crías, las que además son de un solo sexo (las cuatro son hembras o los cuatro son machos).
Cuando una hembra quokka (Setonix brachyurus) es perseguida por un depredador una de sus estrategias es botar al cachorro de su bolsa, de modo que sus chillidos de angustia atraigan la atención del depredador y le ayuden a escapar.
La mitad de los nacimientos de osos panda resultan en mellizos, pero las madres casi siempre abandonan a uno de los dos, porque difícilmente pueden alimentar a ambos. En consecuencia, los zoológicos suelen engañar a la madres haciéndoles creer que nació un solo cachorro y los intercambian cada pocas horas sin que ella lo note, de manera que ambos sobrevivan.