ANECDOTARIO

Un embotellamiento de 151 años

En 1784, el marinero japonés Chunosuke Matsuyama naufragó junto a otras 43 personas en una isla del Océano Pacífico. Antes de morir, Matsuyama escribió un mensaje en delgados trozos de madera de palmera, lo introdujo a una botella y lo lanzó al mar.

El mensaje fue encontrado en 1935 por un recolector de algas en Hiraturemura, el mismo pueblo de Matsuyama.

“Ground Control to Major Tom” (ni se imagina por qué)

Al dejar Roma durante la gira Glass Spider de 1987, el avión de David Bowie se vio forzado a volver al aeropuerto por aviso de bomba. Era una treta del jefe de policía, quien quería un autógrafo de Bowie.

“No estaba tan enojado como estupefacto”, comentó Bowie después. “Eso solo podía ocurrir en Italia”

Leguleyada mortal

En 1880, el bote que llevaba a Sunanda Kumariratana, reina consorte de Siam, naufragó. Frente a numerosos testigos, la reina murió ahogada sin que nadie se atreviese a ayudarla. Una norma del siglo XV sancionaba con la muerte a quien tocara a algún miembro de la familia real.

Cadáver decorativo

El 26 de octubre de 2005, el cadáver de una mujer de 42 años estuvo colgado por 3 días de un árbol, a unos 4,5 m del suelo, en plena vía pública en Frederica, Delaware, porque se pensaba que era decoración de Halloween.

“Hermano, yo te apaño”

Los gemelos John y Arthur Mowforth vivían a 80 millas el uno del otro, en el Reino Unido. La tarde del 22 de mayo de 1975, ambos ingresaron a hospitales separados por dolor de pecho, y ambos murieron de ataque al corazón poco después, aproximadamente a la misma hora.

El peor amigo del hombre

El 23 de octubre de 1988, un caniche llamado Cachi cayó del 13° piso de un edificio en Buenos Aires. Aterrizó sobre la cabeza de Marta Espina (75). Tanto Cachi como la mujer murieron en forma instantánea con el impacto. Edith Sola (46), uno de los varios curiosos que se agolparon a ver qué ocurría, fue golpeada por un bus y falleció también. Un tercer hombre que contemplaba los sucesos sufrió un ataque cardíaco y murió camino al hospital.

Theodore “Chuck Norris” Roosevelt

El 14 de octubre de 1912, en el marco de la campaña presidencial, Theodore Roosevelt se aprestaba a realizar un discurso en Milwaukee, Wisconsin. Poco antes de comenzar, un sujeto llamado John Flammang Schrank le disparó. La bala golpeó el cofre metálico de sus gafas, en una copia del discurso que traía en la chaqueta, y luego se alojó en su pecho.

En lugar de partir rumbo al hospital, Roosevelt decidió realizar el discurso de todas formas. Lo inició con las siguientes palabras

"Amigos, les pediré que estén tan callados como sea posible. No sé si comprenden del todo que acabo de recibir un disparo (...). La bala está dentro mío ahora, así que no puedo hacer un discurso muy largo".

El discurso duró una hora y media. La bala nunca se extrajo, y lo acompañó en el pecho hasta su muerte.

(Casi) nadie es profeta en su propio cuerpo

En 1974, en entrevista con Andy Nuzzo del Beaver County Times, el basquetbolista Pete Maravich anunció:

No quiero jugar por diez años en la NBA y morir de un ataque al corazón a los 40.

Maravich jugó profesionalmente por 10 años, entre 1970 y 1980, y murió de un ataque al corazón en 1988, a los 40.

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