ANECDOTARIO

Con antena para el peligro incorporada

El soviético Yuri Krinitsyn asesinaba a personas al azar que acababa de conocer y de las que no sabía nada. Por una extraña coincidencia, sus víctimas resultaron ser un desertor que vivía en la clandestinidad bajo un nombre falso (Mekkers), un agente de la KGB (Markov) y un oficial de contrainteligencia del ejército (A. Serdechny).

“Y yo que me ilusioné que con la escapadita podría tener habitación solo”

En 2002 Dennis y Angela Laffin adoptaron a un bebé abandonado al nacer. Dos años después, adoptaron a una niña llamada Vicky en circunstancias similares. Años más tarde, hicieron pruebas de ADN y descubrieron que eran hermanos biológicos.

“Hermana, hace ya 14 años que no me prestas tus juguetes”

A los 17, Miché Solomon entabló estrecha amistad con Cassidy Nurse, una nueva alumna de su escuela. Aun cuando era tres años menor, de inmediato sintieron tremenda sintonía. Un día los padres de Cassidy vieron la foto de Miché y sospecharon algo. Mediante ADN pudieron comprobar que la nueva mejor amiga de su hija era su hermana biológica, secuestrada a los tres días de vida de un hospital de Ciudad del Cabo por una mujer vestida de enfermera.

Las murmuraciones más académicas de la madre Rusia

En 1834 el célebre novelista ruso Nikolái Gogol fue nombrado catedrático de Historia Medieval en la Universidad de San Petersburgo, un puesto para el que no tenía ninguna cualificación. El resultado fue un desastre:

Tras una conferencia introductoria repleta de brillantes generalizaciones que el «historiador» había preparado y memorizado con esmero, abandonó toda pretensión de erudición y docencia, faltó a dos de las tres clases y, cuando apareció, murmuró ininteligiblemente entre dientes. En el examen final, permaneció en absoluto silencio con un pañuelo negro envuelto en la cabeza, simulando un dolor de muelas, mientras otro profesor interrogaba a los alumnos.

Ganó la lotería dos veces: el boleto y los funcionarios que le tocaron

En noviembre de 2012 la canadiense Kathryn Jones compró un billete de Lotto Max. Lo perdió y se olvidó del tema.

Casi un año después, funcionarios de la lotería se presentaron en su casa. Tenían por deber informarle que había ganado el premio mayor de $50 millones. Recurrieron el comprobante de compra de la tarjeta de crédito, las grabaciones de las cámaras de vigilancia y entrevistas personales hasta que lograron confirmar que ella era la ganadora.

Salvavidas de plomo

En 1900 un poderoso huracán golpeó Galveston, Texas, de 1900. En el orfanato de Santa María, las 10 monjas residentes intentaron salvar a los niños atándose cuerdas de ropa a la cintura conectando cada una a 6 a 8 niños. Solo los tres niños mayores quedaron libres (William Murney, Frank Madera and Albert Campbell). El dormitorio colapsó y hubo solo tres sobrevivientes: precisamente los tres niños no atados. Acabaron juntos en un árbol en el agua. Tras flotar durante más de un día, lograron llegar al pueblo.

Cuando la gacela ataca al león

En 2014 el jamaiquino Keniel Aeon Thomas intentó realizar una estafa telefónica sobre William Webster. Le amenazó con incendiar su casa o contratar un francotirador para que le disparara en la nuca si no le pagaban miles de dólares.

No sabía que Webster era exdirector no solo del FBI sino además de la CIA. Voló a Nueva York tres años después y tan pronto aterrizó fue arrestado y sentenciado a 6 años de prisión.

Lo importante es no anclarse a las expectativas

En 1985, un empleado de suministros del ejército en Fort Carson, Colorado, ordenó un ancla de US$ 28.000 en lugar de una lámpara de US$ 6 porque tipeó mal el número de pedido. Nadie en la cadena de suministro cuestionó por qué una unidad mecanizada ubicada a 2100 kilómetros de mar necesitaba un ancla de 10 toneladas hasta que llegó.

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