De safari sin riesgo de malaria
A fines del siglo XIX algunos ricos practicaban el slumming. Pagaban a guías por recorridos nocturnos por el Barrio Chino de Nueva York para observar la miseria, la violencia y la depravación. Los operadores, notablemente Chuck Connors, contrataban actores para orquestar una persecución en la que un tipo blandía una espada y gritaba por venganza, un fumadero de opio donde las personas parecían caer en un espiral de autodestrucción, y un burdel donde mujeres blancas adictas al opio se habían convertido en esclavas sexuales de los chinos.
