Raul Rettig

La pretemporada del Informe Rettig

A consecuencia de las tortura y ejecuciones ocurridas en el Estadio Nacional de Santiago a......

A consecuencia de las tortura y ejecuciones ocurridas en el Estadio Nacional de Santiago a partir de septiembre de 1973, Raúl Rettig, prometió no volver a él, aun a costa de abandonar a la U, el club de sus amores. Un día le pidió mover los partidos al Santa Laura al dirigente azul Ambrosio Rodríguez, separados por la política pero unidos por el chuncho. “Le dije que sí a don Raúl, pero que yo le ‘cobraba’ por esto. Le pregunté si quería incorporarse al directorio. Y me dijo que bueno”.

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Cuando los parlamentarios se hartan de parlamentar

Salvador Allende casi no llega en una pieza a las elecciones presidenciales de 1952. A......

Salvador Allende casi no llega en una pieza a las elecciones presidenciales de 1952. A menos de un mes, se ensartó en una iracunda controversia con Raúl Rettig en el marco de un proyecto sobre descanso de los mineros de El Teniente, afectados de silicosis. Allende llegó a vociferar “creo que usted quiere ir a la Asistencia Pública”. El radical replicó “a la Asistencia han ido a parar muchos, por la mala atención médica de usted”. “Prefiero ser mal médico y no un abogado gestor”. Varios colegas, Eduardo Frei entre ellos, se interpusieron para que Rettig no resolviera la afrenta a combos. Rettig lo retó a duelo y Allende aceptó.C

Tras sortear a la PDI, se encontraron al amanecer en una parcela de Macul. Rettig lucía impecable, pues “la muerte es mujer, y hay que llegar a ella limpio y afeitado”. Uno de los padrinos del socialista le dijo a su contraparte: “El senador Allende disparará a matar”. Le respondieron “¿Y usted cree que el senador Rettig vino a cazar pajaritos?”. Las órdenes las dio el presidente de la Cámara de Diputados, Astolfo Tapia, a quien Topaze llamaba Espantolfo por lo feo. Allende tropezó en el barro al disparar y un cariacontecido Rettig creyó haberlo matado. Las balas en realidad pasaron muy lejos y la sobrevivencia de ambos permitió que años después Allende nombrase a su contendor embajador en Brasil.

 

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