Pese a ser el cuarto país más poblado del planeta, los episodios futbolísticos más conocidos de Indonesia son, tristemente, autogoles. Empatando a dos contra Tailandia por la Copa Tiger de 1999, el equipo se lanzó a la vulneración de su propia valla, a fin de evitar jugar contra Vietnam en segunda fase, mientras los tailandeses invertían sus posiciones para defender el arco rival.
Un match entre el PSS Sleman y el PSIS Semarang acabó 3 – 2 con cinco autogoles autoprovocados, pues ambos clubes preferían esquivar al Pusamania Borneo FC, un club apoyado por la mafia local.