La siesta más cara del mundo antiguo
Suetonio cuenta que Calígula, deseoso de reponer el tesoro que él mismo había despilfarrado en sus excesos, decidió subastar a algunos gladiadores imperiales. Durante el remate, un Aponius Saturninus se durmió y comenzó a cabecear. Calígula le dijo al subastador que considerara cada cabeceo como un “sí”. Cuando despertó, había comprado 13 gladiadores por 9 millones de sestercios.
