Igual de ridículo, solo que sin los superpoderes
El casco de Fedayeen, las fuerzas de elite iraquíes durante el gobierno de Saddam Hussein, fue diseñado por su hijo Uday, basado en Darth Vader.
El casco de Fedayeen, las fuerzas de elite iraquíes durante el gobierno de Saddam Hussein, fue diseñado por su hijo Uday, basado en Darth Vader.
El antropólogo Bronislaw Malinowski relataba cómo durante la Primera Guerra Mundial a un viejo caníbal de Papúa le intrigaba la manera en que los europeos se las arreglaban para comer tales cantidades de carne humana. Narraba, asimismo, el repudio que el isleño experimentó ante las aclaraciones respectivas: “me miró con genuino horror y me preguntó qué clase de bárbaros éramos de matar sin ningún propósito real”.
Bohemian Rhapsody tomó tres semanas de producción, con el mismísimo piano que Paul McCartney usó para grabar Hey Jude. Algunas secciones exhiben hasta 180 grabaciones sobre pistas previas. Como las cintas de entonces solo ofrecían 24 pistas, hubo que emplear mezclas sucesivas, cortándolas con cuchillos y ensamblándolas con adhesivos, hasta que se llegó a cintas “de octava generación”. Brian May cuenta que:
Hicimos correr las cintas tantas veces que se iban desgastando. Una vez, contrastamos la cinta contra la luz y podíamos ver a través de ella. La música prácticamente se había desvanecido.
La Operación Mangosta (Operation Mongoose), ideada por la CIA, contenía invenciones tales como “proveer pruebas irrefutables manufacturando varias evidencias” para mostrar que, si John Glenn moría en su pionero viaje orbital, era culpa de Fidel Castro y sus secuaces. Las ocurrencias para matar a Castro incluían habanos envenenados, conchas explosivas en su sitio de buceo y un traje de buceo impregnado de bacterias tóxicas.
En 1952, Mao Zedong se ensañó con los empresarios cuyas propiedades no habían sido confiscadas, acusándolos y condenándolos por crímenes inexistentes. Quizás 250.000 se suicidaron como consecuencia. En Shanghái, tantos fueron quienes optaron por acabar con sus vidas arrojándose de los edificios que localmente se los conocía como “los paracaídas”.
Durante la filmación de El silencio de los inocentes Jodie Foster no le dirigió ni una sola vez la palabra a Anthony Hopkins. "¡Era intimidante! Estaba petrificada". Solo el último día Hopkins se le acercó y Foster le confesó su temor. “Yo te tenía miedo a ti”, le respondió el británico. Más grave fue que lo convincente de su interpretación le costó su relación. O bueno, al menos de acuerdo a Martha Stewart, su pareja de entonces, quien se alejó arguyendo que no podía dejar de asociarlo con Hannibal Lecter.
La actriz Keira Knightley fue así llamada por la patinadora rusa Kira Ivanova, solo que su madre se equivocó al escribir el nombre en el certificado de nacimiento.
Tan solo poseer un analgésico placebo puede reducir la intensidad del dolor.
Para un viaje de cinco noches en su luna de miel, una actriz de televisión cuyo nombre no fue revelado pagó US$ 40.000 con el objetivo de levantar 7 pulgadas el lavatorio de granito de su habitación de hotel para que no fuese necesario inclinarse al lavarse la cara.