La de miel que nos perdemos…
En ciertos sectores de Australia, como las inmediaciones del parlamento en Canberra, el néctar de algunas flores fermenta con el calor y se convierte en alcohol. Algunas abejas se emborrachan y sus pares que custodian la entrada a la colmena lo notarán en su baile de meneo y pueden castigarlas, incluso arrancándoles las patas a mordiscos, medida que sirve de advertencia a otras abejas.
