Cómplice de su propio homicidio
Sydney Barringer intentó suicidarse saltando desde el techo de su departamento. Mientras caía, justo cuando pasaba frente a su propio departamento, recibió un disparo de su madre, quién en ese momento discutía vehementemente con su padre. Ellos dos solían discutir y amenazarse con un rifle que normalmente estaba descargado, pero ignoraban que Sydeny lo había cargado hace poco con la esperanza de que acabarían matándose realmente.
Así, Sydney se convirtió en cómplice de su propia muerte. Para hacer el hecho aún más trágico, el edificio recientemente había instalado redes de protección para los limpiadores de vidrios, por lo que su intento de morir habría fallado si no hubiera recibido el balazo de su madre.
