La corte de las Twiggy

Catalina de Médicis era tan aversa a las cinturas gruesas en las mujeres, que, a través de corsés, impuso la costumbre de cinturas no superiores a 33 centímetros

Fuente(s): B. G. Jefferis. "The Science of Eugenics". Ed. Echo Library, 2007. ISBN 9781406835229, pág 77.

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“Y para dormir, agua con miel, un pequeño homicidio y estamos”

“Hijo, te receto la vitamina V”

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