Que ni siquiera la muerte los separe
Al morir Felipe el Hermoso (1506), su mujer Juana la Loca mantuvo su cuerpo por 12 meses. Instruyó a sus sirvientes para tratarlo como un rey, y de vez en cuando abría el ataúd para abrazarlo. No permitía a otras mujeres acercarse, incluso aunque fueran monjas. En una ocasión, sacó el ataúd al jardín y durmió junto a él toda la noche.
Al morir Felipe el Hermoso (1506), su mujer Juana la Loca mantuvo su cuerpo por 12 meses. Instruyó a sus sirvientes para tratarlo como un rey, y de vez en cuando abría el ataúd para abrazarlo. No permitía a otras mujeres acercarse, incluso aunque fueran monjas. En una ocasión, sacó el ataúd al jardín y durmió junto a él toda la noche.
