Peugeot comenzó como una acerera en 1810. En 1850, aprovecharon su experiencia en metal y se abocaron a fabricar crinolinas, aquellas estructuras metálicas que daban forma a los vestidos amplísimos de las damas. Una vez que la fiebre por las crinolinas cesó, se vieron forzados a buscar mercado en molinillos de café, tijeras, cuchillería y similares. Eso, hasta que Armand Peugeot encontró una oportunidad en el mundo de los vehículos… pero no de los automóviles, que aún no existían, sino que de las bicicletas. Fue a partir de la experiencia en bicicletas que entraron al negocio de los automóviles.