¡El émbolo, Luis! ¡El émbolo por amor de Dios!
Transcurridos siete años desde la boda entre Luis XVI y María Antonieta, Luis aún no tenía relaciones sexuales como corresponde. José II, Sacro Emperador y hermano de María Antonieta, los visitó en 1770 y explicó lo que ocurría:
Luis tenía erecciones fuertes y bien aptas e introducía su miembro, y permanecía allí durante dos minutos sin moverse, se retiraba sin eyacular y luego, todavía erecto, le deseaba buenas noches [a su esposa]. Hay que azotarlo como a un burro para hacerlo desaguar de ira.
Fuente(s): Fraser, Antonia. “Marie Antoinette: The Journey”. Ed. Knopf Doubleday, 2002. ISBN 9781400033287. Pág. 156
