Séptimo arte, y sexto sentido
En 2001, mientras filmaba The Last Castle, Mark Ruffalo se despertó de un sueño en el que padecía un tumor cerebral. Al día siguiente partió a tomarse una tomografía que confirmó que tenía un tumor benigno detrás de la oreja izquierda. Le extirparon el tumor y hasta hoy es sordo de ese oído.
