“No sea tímido, he oído que la cera tiene vitaminas”
El emperador romano Heliogábalo solía ofrecer de postre a sus huéspedes imitaciones de cera, madera o marfil de los platos que él estaba comiendo. Los invitados debían luego lavarse las manos como si hubiesen comido normalmente.
Fuente(s): Historia Augusta, The Life of Elagabalus, Part 2. 25:9 pág. 143
