“Por si aún le quedan ganas de rebelarse”
Sospechando de que allí se tramaba una traición, Iván el Terrible arrasó Nóvgorod, y a su arzobispo le quitó la vida cosiéndolo a una piel de oso y arrojándolo a una jauría.
Sospechando de que allí se tramaba una traición, Iván el Terrible arrasó Nóvgorod, y a su arzobispo le quitó la vida cosiéndolo a una piel de oso y arrojándolo a una jauría.