2 Guerra Mundial

“El directorio ha resuelto una ligera modificación estratégica”

Entre 1923 y 1938, el partido nazi organizaba mitines anuales en la ciudad de Núremberg. Eran enormes actos de propaganda, a los cuales asistían los militantes más enfervorizados.

El congreso de 1939 estaba programado para el 2 de septiembre y se titulaba "Mitín por la paz" (Reichsparteitag des Friedens). Sin embargo, tuvo que ser suspendido para dar curso a la invasión a Polonia un día antes, y dar así inicio a la guerra más grande la historia de la humanidad.

La honorable letrina

En 1944, el General George S. Patton Jr. descubrió que los habitantes de un poblado francés rendían honores a una letrina dejada por el ejército norteamericano durante la Primera Guerra Mundial. Los aldeanos pensaban que se trataba una tumba de la retaguardia abandonada. Había cruces y todo tipo de honores.

“Unos míseros protones no van a perturbar mi concentración”

El 6 de agosto de 1945, Hashimoto Utaro y Iwamoto Kaoru disputaban la tercera y última jornada de un importante campeonato de go en Hiroshima. La bomba atómica explotó a cinco kilómetros. Decenas de miles de personas fallecieron instantáneamente, incluyendo muchos seres queridos de los jugadores. En el lugar de torneo, los vidrios reventaron, los jugadores cayeron al piso con la onda explosiva y varios espectadores resultaron heridos.

El partido se reanudó después del almuerzo y Hashimoto ganó por cinco puntos.

Declarada la guerra contra la resignación

Durante la ocupación nazi de Países Bajos, el neerlandés Willem Kolff inventó la máquina de diálisis. Debido a la escasez de insumos, improvisó con tripas para envolver salchichas, latas de jugo de naranja y partes de una lavadora.

¿Conejos que hablan? ¡Sedicioso!

Muchos gobiernos se reservan el derecho de 'prohibir' algunos libros. Acá van algunos de los más sorprendentes:

Alicia en el país de las Maravillas, Lewis Carrol.
Prohibido en Hunan, China en 1931 por la representación de animales tan complejos como los seres humanos. El Gral. Ho Chien consideró que atribuir lenguaje humano a los animales era un insulto, y temía que el libro enseñara a los niños que animales y seres humanos están en el mismo nivel.

La Granja de los animales, George Orwell.
Entre 1943-45 las fuerzas aliadas consideraron el libro crítico de la USSR, y las imprentas no sacaron muchas copias. Pero lo realmente sorprendente es que la versión teatral de la obra fue prohibida en Kenya en 1991 por criticar a líderes corruptos, y en 2002 fue prohibida en los colegios de los Emiratos Árabes Unidos, por contener imágenes contrarias a los valores islámicos, entre ellas la ocurrencia de un cerdo antropomórfico parlante.

El Diario de Ana Frank, Ana Frank.
Prohibido en El Líbano por retratar favorablemente a los judíos, Israel y al Sionismo.

Green Eggs and Ham, Dr. Seuss.
Prohibido temporalmente en la República Popular China por representar los comienzos del Marxismo. La prohibición fue levantada en 1991, cuando murió Seuss. Lo increíble es que se trata de un libro para niños que usa 50 palabras distintas en total.

La Cabaña del Tío Tom, Harriet Beecher Stowe.
Prohibido en el sur de EE.UU. durante la Guerra Civil por el contenido antiesclavitud. En 1852 fue prohibido en la Rusia del zar Nicolás I, por la idea de 'igualdad' presentada, e ir en contra de los ideales religiosos.

“Es que a mi cueva no llegaba el periódico”

Shōichi Yokoi ( 横井 庄 ) fue un soldado del Ejército Imperial de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. En 1944, peleaba en la batalla de Guam, y huyó junto a otros 10 soldados japoneses. Aunque el Ejército de Estados Unidos ganó la batalla ese mismo año, y aunque la guerra terminó el año siguiente, Yokoi permaneció en el lugar hasta el 24 de enero de 1972. Vivía en una cueva y cazaba para alimentarse, principalmente de noche.

NOTA: No confundir con la historia falsa de Yoshio Yamakawa y Tsuzuki Nakauchi.

Uno que combatió sin ojeras

El 5 de junio de 1944 el estadounidense Charles Schmelze trabajó en la preparación de aviones para el día siguiente, el célebre Día D. Tras una intensa jornada de trabajo, se echó a dormir siesta en la cola de un planeador, que sería utilizado para transportar paracaidistas a Normandía.

Cuando despertó el planeador estaba a medio camino a Francia. Aterrizó en medio de un fiero combate.

O da todo de sí por Japón, O no da

Hiroo Onoda, teniente segundo del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, se ocultó en las selvas filipinas y se negó a rendirse hasta 1974.  Durante 29 años atacó aldeanos que consideraba guerrilleros enemigos y mató a decenas. Cada reporte que recibió de la rendición de Japón, incluido mensajes de su familia, los consideró falsos, meras tretas para que se entregara. Sabía que su patria seguía viva, y eso era incompatible con su visión de que Japón o bien ganaban la guerra o bien peleaba hasta el último hombre, sin puntos intermedios concebibles. Al final no quedó más remedio que contactar a quien fuera su superior, entonces convertido en librero, para que viajara a la selva filipina a convencerlo de que sí, en efecto Japón se había rendido. Solo entonces Onoda entregó al presidente filipino su espada, un rifle, municiones, varias granadas de mano y una daga que su madre le había dado en 1944 para suicidarse si era capturado.

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