2 Guerra Mundial

“Ahora veo caballo, fíjate”

En 1942, Don Karkos, de 17 años, servía en un petrolero en el Atlántico Norte, el USS Rapidan. Una explosión a bordo arrojó una pieza metálica a su cabeza. Quedó inconsciente, despertó en un hospital en Islandia. Los médicos le dijeron que estuviera agradecido de estar vivo, pero que nunca volvería a ver con el ojo derecho. La zona posterior estaba demasiado distorsionada.

Karkos vivió con un solo ojo hasta los 82 años, cuando un caballo lo golpeó en la cara. En ese momento recuperó cerca de un 25% de la visión del ojo derecho. Aparentemente, el golpe desplazó la pieza metálica que distorsionaba el ojo.

Ignorance is bliss

En 1935, Hessy Levinsons Taft ganó el concurso del "bebé ario más hermoso". Ignoraban que era judía. La foto había sido enviada para poner en ridículo al partido nazi.

Una bebida de verdad “de fantasía”

La Fanta fue inventada en la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial como solución de emergencia para pasar la guerra, a causa de las dificultades para importar el concentrado para fabricar Coca Cola. La bebida comenzó siendo fabricada con suero de leche y bagazo, "las sobras de las sobras" en palabras de Max Keith, el director de las operaciones de Coca Cola en Alemania.

“El ciclo circadiano de nuestro Führer es lo primero”

Cuando los Aliados iniciaron el desembarco en Normandía en el Día D, Hitler dormía. Ninguno de sus generales se atrevió a enviar refuerzos sin su autorización, y ninguno se atrevió a despertarlo. Hitler se enteró de la invasión recién a mediodía, lo que le hizo perder al Eje horas preciosas.

Comandante en jefe del escuadrón de oráculos

En 1918, Alemania accedió a firmar el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial en el vagón privado de tren de Ferdinand Foch. Se acordó el cese al fuego de modo preciso para la hora undécima, del undécimo día, del undécimo mes de 1918. Siete meses de negociaciones más tarde, se rubricó el Tratado de Versalles. Foch anunció aquel 28 de junio de 1919: “Esto no es paz. Esto es un armisticio de 20 años”. La Segunda Guerra Mundial detonó en 20 años y 64 días.

Además de reloj, barómetro encubierto

Durante la Segunda Guerra Mundial, la BBC emitía sus programas a Europa occidental ocupada por los nazis. Cada programa comenzaba con el sonido en vivo del Big Ben dando las campanadas de la hora, evocando el sonido de la libertad.

Sin embargo, físicos alemanes lograron determinar el clima londinense a partir de pequeñas diferencias en el tono de las campanadas, información que resultaba de gran ayuda para su aviación. Cuando los británicos se enteraron, cambiaron el sonido en vivo por campanadas grabadas.

Como un delito me salvó de la pena de muerte

Hermann Goering, el lugarteniente de Hitler, era coleccionista de arte. Robó, extorsionó y ocasionalmente compró pinturas, pero su gran meta era un Vermeer original. Hitler tenía dos. Un comerciante de arte neerlandés llamado Han van Meegeren le vendió uno, "Cristo con la Adúltera" (a la izquierda).

Tras la guerra, van Meegeren fue juzgado por traición, una infracción que se pagaba con la muerte, pues la obra era considerada un tesoro nacional neerlandés. Pero el comerciante reveló que no le había vendido una obra maestra a un criminal de guerra Nazi, sino que él mismo la había falsificado. Para demostrarlo, pidió que le trajeran morfina y alcohol -era la única manera que podía trabajar- y pintó otro maravilloso Vermeer. En lugar de la pena capital pasó solo un año en la cárcel por falsificación, y murió como un héroe para los neerlandeses.

Cuando Goering se enteró que su preciado Vermeer no era auténtico, en palabras de su biógrafo, "lucía como si por primera vez hubiese descubierto que había maldad en el mundo".

En realidad era una dimensión, por desgracia, conocida

Filipinas, diciembre de 1944. El cabo Melvin Levy no lo pasaba bien en la batalla de Leyte. Víctima del hambre, la lluvia y la desesperanza, había perdido su habitual sentido del humor, que en tiempos normales lo volvía el chistosito del pelotón. Eso, hasta que oyó el sonido de los aviones que traían las vituallas. Levy recobró su estilo y se lanzó a bromear: “Háganlo kósher, muchachos”, les gritaba a los pilotos que arrojaban las cajas desde el cielo, “Háganlo kósher, incluso si tienen que aventar un rabino”.

En la mitad de uno de estos chistes, una de las cajas lo decapitó. Uno de los horrorizados testigos ayudó a enterrarlo. En los años siguientes se abocó a escribir guiones, ambientó varios en Filipinas y citó en forma recurrente la imprevisibilidad de la muerte. Guiones que toda una generación recuerda a fuego, porque ese testigo era Rod Serling y los guiones que escribió eran los The Twilight Zone (La dimensión desconocida).

“Ario por el lado de mi bisabuelo… y del agua oxigenada”

Con la llegada de los nazis al poder, el actor judío Lionel Royce (nombre artístico Leo Reuss) se enclaustró en una cabaña en el Tirol, estudió los manierismos y acentos de los locales, se dejó crecer el pelo y la barba, y se blanqueó los vellos bañándose cada diez días en peróxido de hidrógeno diluido. Luego apareció como Kaspar Brandhofer, un campesino tirolés y actor autodidacta. Se desempeñó con directores y actores con quienes ya había trabajado en el pasado sin que lo reconocieran y los nazis lo elogiaron a este judío camuflado por sus papeles "arios", un “campesino enraizado a la tierra 100% nórdico”.

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