2 Guerra Mundial

El espionaje siempre ha sido acerca de hallar los agujeros correctos

Los nazis tomaron el control del Salon Kitty, un burdel de alto nivel de Berlín frecuentado por ciudadanos prominentes y dignatarios extranjeros. Reemplazaron a las prostitutas por espías. El perfil del memo secreto de las SS rezaba: "Buscamos mujeres y muchachas inteligentes, multilingües, de mentalidad nacionalista y también locas por los hombres". Continuaron el negocio hasta que un ataque aéreo británico demolió el edificio en 1942.

Letalidad bidireccional

En los años finales de la Segunda Guerra Mundial Alemania invirtió una fortuna en desarrollar y fabricar los cohetes V-2. Se promocionaba como una super arma, pero el daño infligido fue muy modesto. Tanto, que el doble de personas pereció fabricando V-2 —unos 10 mil cuasi esclavos— que quienes su uso mató.

“¿Como se viene la cosecha de bombarderos esta primavera”

Durante la Segunda Guerra Mundial, Lockheed, uno de los principales fabricantes de aviones, profitó de la cercanía de sus instalaciones, en Burbank, con el epicentro mundial de la manufactura de fantasías: Hollywood. Disney, Paramount, y 20th Century Fox articularon sus destrezas escenográficas para camuflar la sede como suburbio californiano. Los techos se tapizaron de casas, césped y árboles de utilería, a las pistas de aterrizaje y estacionamientos se las enmascaró de campos de alfalfa, y los empleados debían recoger ropa de lavandería de los colgadores dispuestos en los falsos jardines. Estas medidas eran aún más imperiosas luego de que Jack Warner, temiendo que un bombardeo japonés confundiera Warner Bros. con dicho blanco, mandara a pintar en el techo LOCKHEED PARA ALLÁ, seguido de una flecha de seis metros.

La tercera dimensión de los nazis

El régimen nazi realizó en 1936 dos películas propagandísticas de media hora cada una... ¡en 3D!

La primera patente de cine 3D data de William Friese-Greene, de la década de 1890.

Ni un pelo de tontas

Hasta la Segunda Guerra Mundial las estadounidenses solían ocultar el vello en las piernas mediante medias. Sin embargo, con el conflicto el nailon se recanalizó a la fabricación de paracaídas y otros usos militares, y la importación de seda desde Japón cesó. En consecuencia, la fabricación se desplomó casi a cero (99,1% anual las de seda y 97,1% las de nailon desde septiembre de 1941). En respuesta se popularizaron las "medias líquidas". Eran lociones y cremas, a veces combinadas con calcomanías o líneas dibujadas a lápiz, que creaban la ilusión de medias con costuras. Eran mucho más baratas, pero solo funcionaban en piernas recién depiladas. Tras la guerra las “medias líquidas” desaparecieron, pero la costumbre de depilarse permaneció, y para 1964 el 98% de las mujeres entre 15 a 44 se depilaban regularmente.

 

 

“Le garantizo que la sangre de utilería duele harto menos”

Joseph Goebbels, ministro de propaganda del régimen Nazi, comandó la confección y escribió parte del guion del drama bélico Kolberg, concebido como la versión alemana de Lo que el viento se llevó, “Una épica espectacular, superando las más suntuosas superproducciones estadounidenses”. En 1945, en medio de la debacle alemana, Goebbels destinó 8,5 millones de marcos a una producción en Agfacolor. Se fabricaron 10 mil uniformes a medida y se comisionaron cargamentos de trenes llenos de sal para la nieve artificial. Mientras la megalomanía nazi zozobraba en las trincheras, miles de militares fueron traídos desde los verdaderos campos de batalla para aparecer como extras (185.000, de acuerdo a las poco verosímiles memorias del director). Kolberg fue concluida tras dos años de trajines, a días de la caída definitiva. Hitler la proyectó en su búnker al tiempo que las tropas soviéticas marchaban a pocos kilómetros de Berlín.

“¿Adolf? Le veo futuro en el McDonald’s”

Tras su participación en la Primera Guerra Mundial, Hitler no fue ascendido porque los oficiales de su regimiento consideraron que no tenía las cualidades de liderazgo necesarias para ser sargento.

El valor de la desinformación

El 17 de junio de 1941, Vsevolod Merkulov, Comisario de Seguridad del Estado, dejó un informe sobre la mesa de Stalin donde se informaba que Hitler planeaba invadir la Unión Soviética.

Stalin escribió en el margen del informe: "Camarada Merkulov, puedes enviar a tu ‘fuente’ a que le haga compañía a su puta madre. Esto no es una ‘fuente’ sino un desinformador”.

Cinco días más tarde, comenzó la Operación Barbarossa con la aviación alemana bombardeando las ciudades soviéticas de la Polonia ocupada.

Choqueado, Stalin tardó una semana en comandar la defensa. Con la experiencia de las purgas fresca en la memoria, ningún general en su sano juicio iba a tomar iniciativa alguna sin la orden del dictador. Incluso cuando chocaron con las huestes alemanas, transcurrieron cuatro largas horas de lluvia de balas antes que las tropas soviéticas respondieran un solo tiro: Stalin aún creía que el Führer no estaba al tanto de lo que ocurría.

La puerta giratoria de Auschwitz

Witold Pilecki, uno de los líderes de la resistencia polaca llegó al campo de concentración de Auschwitz porque se dejó capturar, con el objetivo de infiltrar el lugar. Padeció neumonía, pero sobrevivió y organizó una célula de resistencia intramuros. Sumó a cientos y filtró informes de las atrocidades al mundo exterior. Luego de que muchos de sus reclutas fueran ejecutados razonó que el riesgo era ya muy alto. Era su momento de fugarse, y de convencer a la resistencia polaca que un intento de rescate valía la pena. Asignado a un turno de noche en una panadería, logró junto a dos compañeros forzar una puerta y reducir a un guardia, y se las emplumó con un montón de documentos robados. Encontraron refugio en una casa del comandante Tomasz Serafiński, por pura coincidencia el mismísimo hombre cuya identidad Pilecki había adoptado para encubrir la propia.

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