La cuarta, esperemos, será la vencida
Durante el siglo XX, Azerbaiyán, Turkmenistán y Uzbekistán pasaron por cuatro alfabetos en 80 años hasta definirse por el alfabeto romano.
Durante el siglo XX, Azerbaiyán, Turkmenistán y Uzbekistán pasaron por cuatro alfabetos en 80 años hasta definirse por el alfabeto romano.
En el alfabeto ideado por los semitas cada imagen expresaba la primera letra del objeto en cuestión. Por ejemplo, para la actual letra A, en la imagen, de la palabra semita para “buey”.
Con el tiempo, el símbolo rotó para dar pie a nuestra “A” actual. Así, nuestros textos siguen incorporando cuernos de bueyes invertidos debido a las reglas mnemotécnicas de los pastores de hace casi cuatro mil años.
El origen del lenguaje ha sido llamado “el problema más difícil para la ciencia”. Tanto la Sociedad Lingüística de París en 1866 como la Sociedad Filológica de Londres en 1872 decidieron prohibir la publicación de estudios sobre la materia.
Los recién nacidos tienen acentos. Por ejemplo, los franceses lloran con tono ascendente y los alemanes lloran con tono descendente. Lo aprenden en el útero.
Las personas que hablan y escriben hebreo o árabe ordenan los eventos cronológicos de derecha a izquierda. Los miembros de la etnia australiana de Kuuk Thaayorre los ordenan de este a oeste (de la salida a la puesta del sol), independiente de donde se encuentren.
En idioma coreano, hay siete niveles de formalidad, cada uno con sus propias conjugaciones. En orden de más a menos formal, estos son:
Niveles altos:
1. Hasoseo-che
2. Hasipsio-che
Niveles intermedios
3. Haeyo-che
4. Hao-che
5. Hage-che
Niveles bajos
6. Haera-che
7. Hae-che
En Calabria, sur de Italia, aún hay villas donde la lengua nativa es grecocalabrés, dialecto de griego, vestigio de la época en que esa zona pertenecía al Imperio bizantino.
Cuando la expedición exploratoria del oeste estadounidense de Lewis y Clark arribó al Océano Pacífico, en 1805, descubrieron que los indígenas ya habían estado en contacto con europeos. Los recibieron, entre otras varias palabras en inglés, con sonoros son-of-a-bitch (hijo de perra) y damned rascal (maldito bribón).
Al comienzo de la unificación italiana de 1861, el 2,5% de sus habitantes hablaban lo que hoy entendemos por italiano.