Funerales

“Exijo un caudal lacrimoso mínimo de 3 cc / minuto”

El excéntrico empresario norteamericano Timothy Dexter (1747 – 1806) fingió su propia muerte para ver la reacción de la gente. Unas 3.000 personas asistieron a su velatorio. Observó que su esposa no lloró lo suficiente y la golpeó con su bastón después de la ceremonia.

“Abuela ¿Por qué usas un ataúd de velador?”

La afroamericana Essie Williams Dunbar, de Barnwell, Carolina del Sur, fue declarada muerta en 1915, a la edad de 30 años. Durante el funeral, su hermana pidió ver el cuerpo por última vez. Essie se sentó y sonrió. La conmoción provocó que tres ministros cayeran en su tumba, y en su agitación por salir uno de ellos se quebró costillas.

Vivió 47 años más.

Me muero que me suceda algo así

En 2011, la rusa Fagilyu Mukhametzyanov, de 49 años, se desplomó en su casa en Kazan debido a un ataque cardíaco y fue declarada muerta. Días después, despertó en el ataúd en su propio funeral. Al ver a todos los dolientes comenzó a gritar. Fue llevada de urgencia al hospital y murió en forma definitiva 12 minutos más tarde de un paro cardíaco.

Memoria de elefante… de elefante con sed de venganza

En 2022 la india Maya Murmu, de 68 años, recogía agua cuando un elefante la pisoteó. La llevaron de urgencia al hospital, pero murió a causa de las heridas. Durante su funeral apareció una manada de elefantes y uno de ellos levantó el cuerpo de Murmu y lo arrojó al aire.

Confusión de vida o muerte

En 2006, un accidente automovilístico dejó solo una sobreviviente, Whitney Cerak (18). Los paramédicos la confundieron con una fallecida, Laura Van Ryn (22). La familia de Cerak  celebró un funeral y enterró a la mujer equivocada, mientras que la otra familia mantuvo una vigilia junto a la cama durante cinco semanas. Recién al quitar los vendajes advirtieron la confusión.

Funeral de Estado seguido de tonta parrillada

El 30 de noviembre de 1960, el cohete estadounidense Thor DM-21 Ablestar falló y el satélite Transit 3A que pretendía poner en órbita se precipitó sobre el sur de Cuba. Fidel Castro vendió el motor del Thor a los soviéticos y China recibió sus vectores de empuje, valiosos para el desarrollo posterior de los misiles balísticos chinos.

Menos conocido es que un trozo del fuselaje del Thor mató a una vaca llamada Rufina. Castro calificó el accidente como un "ataque cruel y violación del espacio aéreo de Cuba" y exhortó al pueblo a manifestarse con sus vacas frente a la embajada de Estados Unidos. "Los yanquis nos están matando sin piedad", "Eisenhower, asesinaste a una de mis hermanas", rezaban pancartas.

El gobierno estadounidense otorgó a los cubanos una indemnización de US$ 2 millones y Rufina, la vaca más cara de la historia, fue despedida con honores del Estado.

El conquistador de microorganismos

Durante el funeral de Guillermo el Conquistador en 1087 un tipo de Caen irrumpió reclamando que el terreno de la iglesia le había sido despojado sin compensación alguna. Con la debida premura que exigía la ocasión se hicieron las consultas y se concluyó que el alegato era legítimo. El hombre fue compensado, y al fin se podía proceder con todo lo que es enterrar soberanos. Pero el nuevo aprieto (literalmente) fue que el cuerpo era demasiado grande para la tumba. Al intentar embutirlo a la fuerza el cadáver explotó, esparciendo un insufrible olor al interior de la iglesia.

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