El conquistador de microorganismos

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funeral de Guillermo el Conquistador

Durante el funeral de Guillermo el Conquistador en 1087 un tipo de Caen irrumpió reclamando que el terreno de la iglesia le había sido despojado sin compensación alguna. Con la debida premura que exigía la ocasión se hicieron las consultas y se concluyó que el alegato era legítimo. El hombre fue compensado, y al fin se podía proceder con todo lo que es enterrar soberanos. Pero el nuevo aprieto (literalmente) fue que el cuerpo era demasiado grande para la tumba. Al intentar embutirlo a la fuerza el cadáver explotó, esparciendo un insufrible olor al interior de la iglesia.

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Es que no traían etiqueta de “consumir preferentemente antes de”

Corrientes oceánicas con vocación de cartero

Ligeramente excesivo para el filtro

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