Mes: Abril 2019

Extras con alma de toro

Filmando Alas, la primera en ganar el Oscar a la Mejor Película, la hija del director reconoció a una amiga, tomó el pañuelo rojo que su padre empleaba para señalar “¡acción!” y lo alzó diciendo: “¡Yoo hoo, Mildred! ¡Acá!”. Dos mil extras se lanzaron a recrear una batalla sin que las cámaras estuvieran listas.

La fruta de oro… para cualquier daltónico

Hacia 1554 en Italia los tomates fueron llamados pomi d'oro, o fruta dorada, en referencia a las variedades amarillas que abundaban. Aunque ahora casi todos los tomates son rojos, aun se los llama pomodoro.

Nadie nació grande

El fútbol inglés cuenta con veinticuatro divisiones, más la Premier League, distribuidas regionalmente en más de 140 ligas, donde participan unos siete mil equipos.

Internet no solo sirve para ver gatos

La serie de anime Suzumiya Haruhi no Yūutsu se emitió en orden no cronológico. Los usuarios razonaron que era posible ver los capítulos en cualquier orden. Surgió entonces la pregunta ¿Cuál es la manera de ver la menor cantidad de capítulos que habría que ver para ver los 14 capítulos en todos los órdenes posibles? Un usuario anónimo de un foro de Internet entregó una prueba. Sin saberlo, acababa de resolver un problema de superpermutaciones que había eludido a los matemáticos desde 1993.

La publicación resultante incluyó a este usuario del foro como uno de los coautores.

Mucho más civilizado que esa brutal “democracia”

En el Kaganato de Jazaria, al norte del Mar Caspio, estrangulaban a los candidatos a reyes hasta que declararan el periodo durante el cual pretendían gobernar. Una vez cumplido el plazo, si se propasaban siquiera un día eran asesinados por los nobles. Por último, los jázaros ejecutaban a quienes persistieran por más de 40 años en el cargo pues, sostenían, no hay cabeza que aguante con esa edad.

“Pero vea el lado positivo: no se quedará calvo”

En el año 528 el emperador Justiniano decretó la pena de castración para la homosexualidad. Un obispo sorprendido in fraganti hubo de sufrir tan sensible pérdida, para luego ser forzado a desfilar ya más ligero de equipaje por Constantinopla.

“Mi Dios, no sé dónde tengo la cabeza (o parte de ella)”

Hacia 1846, la salud de Donizetti comenzó a deteriorarse. Sus habituales dolores de cabeza empeoraron y su comportamiento se volvió errático. Sufrió ataques de ira y raptos de incontrolable actividad sexual. Un reporte médico consignaba que “la excitación de sus genitales ya no le permite a M. Donizetti resistir el impulso de sus deseos”. Se le recetó reposo, cataplasmas de mostaza y sanguijuelas para drenar su sangre averiada. Le montaron sanguijuelas en el ano y detrás de las orejas. Murió en 1848.

Un médico austríaco cortó la parte superior del cráneo y se la llevó como souvenir. Cuando ello fue descubierto en 1951, en una solemne ceremonia la pieza faltante fue reinstalada con tres trozos de cinta adhesiva.

“Le garantizo que la sangre de utilería duele harto menos”

Joseph Goebbels, ministro de propaganda del régimen Nazi, comandó la confección y escribió parte del guion del drama bélico Kolberg, concebido como la versión alemana de Lo que el viento se llevó, “Una épica espectacular, superando las más suntuosas superproducciones estadounidenses”. En 1945, en medio de la debacle alemana, Goebbels destinó 8,5 millones de marcos a una producción en Agfacolor. Se fabricaron 10 mil uniformes a medida y se comisionaron cargamentos de trenes llenos de sal para la nieve artificial. Mientras la megalomanía nazi zozobraba en las trincheras, miles de militares fueron traídos desde los verdaderos campos de batalla para aparecer como extras (185.000, de acuerdo a las poco verosímiles memorias del director). Kolberg fue concluida tras dos años de trajines, a días de la caída definitiva. Hitler la proyectó en su búnker al tiempo que las tropas soviéticas marchaban a pocos kilómetros de Berlín.

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