Grandes impostores

“Es el relato, estúpido”

En 2017, Oobah Butler ideó un restaurante inexistente, The Shed. Consiguió buenas críticas y lo convirtió en el número 1 de todo Londres en TripAdvisor. Esa posición generó cientos de reservas. Solo por un día, instaló un restaurante en su patio trasero en el que sirvió Mac n Cheese congelado de supermercado a precio exorbitante propio de restaurante de moda. El DJ activaba sonidos "ding" con frecuencia para disimular la campanilla del microondas. Las críticas de los asistentes fueron excelentes, tales como “la comida más exquisita que he probado en mi vida”.

Arte, sin duda. El arte de engañar.

En mayo de 2016, dos adolescentes californianos, Kevin Nguyen (16) y TJ Khayatan (17) visitaron el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Decepcionados por la simplicidad de algunas de las exhibiciones, pusieron un par de anteojos en el suelo, retrocedieron y esperaron. En minutos los visitantes trataron su broma como una obra de arte, y varios le tomaron fotos.

 

 

“Solo como hamburguesas McDonald’s de vacas sagradas”

Korla Pandit era un prolífico músico franco-indio, activo desde 1940, y una de las primeras estrellas musicales de la televisión. Las aventuras musicales de Korla Pandit fue el primer programa de televisión exclusivamente musical. Hizo también radio y figuró en varias películas, lo que le hizo ganador del mote de El Padrino de [el género musical] Exótica.

Solo tras su muerte en 1998 se supo que era en realidad John Roland Redd, un afroamericano de Missouri. Ni siquiera lo sabían sus hijos, quienes habían sido denominados con los nombres indios de Shari y Koram.

“¿Me aceptaría el vuelto en bonos del tesoro público?”

En 2013 el entonces primer ministro de Noruega Jens Stoltenberg trabajó de incógnito como taxista en Oslo para "escuchar a los verdaderos votantes noruegos ya que los taxis eran uno de los pocos lugares donde la gente compartía sus verdaderas opiniones".

Al menos ese tercio del ADN siguió tras las rejas

Roman, un trillizo ruso, intercambió lugar con uno de sus hermanos preso, Ruslan, para darle un breve respiro de libertad. En lugar de regresar, una vez liberado Ruslan huyó con la novia de su hermano. Las autoridades tardaron años en darse cuenta de que habían sido engañadas.

“Ario por el lado de mi bisabuelo… y del agua oxigenada”

Con la llegada de los nazis al poder, el actor judío Lionel Royce (nombre artístico Leo Reuss) se enclaustró en una cabaña en el Tirol, estudió los manierismos y acentos de los locales, se dejó crecer el pelo y la barba, y se blanqueó los vellos bañándose cada diez días en peróxido de hidrógeno diluido. Luego apareció como Kaspar Brandhofer, un campesino tirolés y actor autodidacta. Se desempeñó con directores y actores con quienes ya había trabajado en el pasado sin que lo reconocieran y los nazis lo elogiaron a este judío camuflado por sus papeles "arios", un “campesino enraizado a la tierra 100% nórdico”.

Años de leal servicio… ahorrándonos electricidad

Joaquín García faltó a su trabajo de supervisión de la construcción de una planta de tratamiento de aguas servidas  en Cádiz durante al menos seis años. Nadie lo notó hasta que su ausencia se hizo evidente cuando ganó un premio por veinte años de leal servicio. Durante todos esos años recaudó silenciosamente un salario de €37.000 anual.

Y eso que el futuro de ese embuste se veía tan negro…

En 1887 o 1888, Clarence King, el primer director del Servicio Geológico de Estados Unidos, se enamoró de Ada Copeland, una niñera afroamericana y ex esclava de Georgia. A pesar de sus ojos azules y tez clara, King convenció a Copeland de que era un afroamericano llamado James Todd y se casaron en 1888. Durante los siguientes trece años de matrimonio, King nunca reveló su verdadera identidad. En casa pretendía ser un trabajador ferroviario negro, pero afuera seguía trabajando como Clarence King, un geólogo blanco. Dos hijas se casaron con blancos y dos hijos sirvieron en calidad de negros durante la Primera Guerra Mundial.

King reveló su identidad a su esposa en una carta escrita en su lecho de muerte.

Que haga alucinar a muchos es otra cosa

El 17 de mayo de 1991, la televisión soviética emitió un programa en el que el músico y reportero Serguéi Kuriojin afirmaba :

Tengo prueba absolutamente irrefutable de que la Revolución de Octubre fue ejecutada por personas que habían estado consumiendo hongos por muchos años. Y estos hongos, en el proceso de ser consumidos por estas personas, había desplazado sus personalidades. Estas personas se estaban transformando en hongos. En otras palabras, quiero decir simplemente que Lenin era un hongo.

Como la apertura de las comunicaciones traída por el Glasnot era un fenómeno reciente y los televidentes soviéticos estaban acostumbrados a transmisiones muy formales, este grado de irreverencia los tomó por sorpresa. Muchos no entendieron que se trataba de un chiste, y el programa procuró no aclararlo. En una entrevista de 2008, el conductor del programa relató:

Al día siguiente de la transmisión Galina Barinova, la jefa de ideología del Comité Regional del Partido, fue visitada por una delegación de bolcheviques veteranos, quienes le exigieron que explicara si era verdad que Lenin era un hongo. “¡No!” replicó enfáticamente Galina Barnova. “Pero cómo puede ser”, protestaron los veteranos”, si ayer dijeron eso en televisión”. A lo que ella respondió. “Eso es falso”, añadiendo una frase que dejó a Kuriojin en estado de shock: “porque un mamífero no puede ser una planta”.

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