Mes: Enero 2020

“Mi principal virtud es la autocrítica”

En 1966, Mao impulsó en China la Gran Revolución Cultural Proletaria. Los exámenes de ingreso a la universidad fueron abolidos y los programas redefinidos para enseñar básicamente distintas variaciones de las cantinelas revolucionarias. Se decidió refundar la cultura china destruyendo “lo antiguo” y “lo burgués”, y la responsabilidad de interpretar una consigna así de difusa quedó en manos de los mismos inexpertos guardias rojos. Siglos de arte, libros y edificios “antiguos” fueron convertidos en cenizas. Se clausuró la mayoría de los templos budistas y taoístas, y muchos monjes fueron forzados a seguir programas de “reeducación”. Cientos de miles de intelectuales, artistas y profesores empolvaban sus neuronas en largas horas de cosechas manuales o cuidando cerdos. Muchos de ellos eran sometidos a sesiones de autocrítica. Con buena parte de la élite profesional exiliada o fallecida en los campos de trabajo rurales, el desarrollo en años futuros se iba a dificultar aún más.

La evaluación del propio Mao: “70% positivo, 30% negativo”.

Lees caían como dirigible de plomo a los administradores

Los miembros de Led Zeppelin cultivaban su fama de salvajes. De gira, Page viajaba con látigos y esposas en su maleta. Arrendaban un piso completo del Continental Hyatt House de Los Ángeles, y a John Bonham se lo vio alguna vez conduciendo en motocicleta por sus pasillos. Apodaban al hotel su “casa de motines”. La banda fue vetada de por vida del Hilton de Tokio luego de que el mismo Bonham destrozara su habitación con una espada samurái. Peter Grant, el mánager, una vez acordó por adelantado pagar la inminente destrucción de su habitación. Una vez hecha añicos, el administrador del hotel llegó con la cuenta, que reembolsó en el acto, en efectivo.

Una experiencia renal

Los primeros conciertos de los Beatles en el Reino Unido eran una experiencia húmeda. Bob Geldof, el organizador del Live Aid de 1985, rememora:

Me acuerdo de mirar por el suelo del cine y ver riachuelos de pis por los pasillos. Las chicas se orinaban literalmente de la emoción. Así que lo que más asocio a The Beatles es el olor a orina.

Tras un concierto en Hull en 1963, hubo que recoger 40 pares de bragas que las fanáticas abandonaron a su suerte. Bastó que en una entrevista Harrison comentara al paso que disfrutaba las golosinas Jelly Babies para que los bombardearan con ellas en sus presentaciones. Cansados de esquivarlas –una aterrizó en el ojo de Harrison– escribieron una carta a sus fans implorando que se detuvieran. En Plymouth, la policía tuvo que recurrir a chorros de agua a presión para contener a las hordas enardecidas. Lennon tenía un hijo y estaba casado desde agosto de 1962, pero fue ocultado para no matar las pasiones y estimular a las chicas a seguir pagando tickets.

La comida italiana siempre ha sido un exterminador

Con 26 años, James Cameron fue contratado para dirigir Piraña II. “Fui reemplazado tras dos semanas y media por el productor italiano. Simplemente me despidió y tomó mi puesto, que es lo que planeaba hacer cuando me contrató”. Por asuntos contractuales, mantuvieron su nombre en los créditos, hiciera lo que hiciera. “Carecía de poder legal para influenciarlo desde Pomona, California, donde dormía en el sillón de un amigo”. Para entonces ya había cosechado lo más valioso de esa experiencia: durante la edición en Roma se intoxicó con la comida y tuvo una pesadilla sobre un robot invencible enviado desde el futuro para matarlo: Terminator.

Guionista y publicista por el mismo precio

Tras el estreno de la película Entre copas ("Sideways") en 2004, en Estados Unidos cayeron las ventas de merlot y aumentaron las de pinot noir, ambas variaciones estadísticamente significativas, en línea con las vehementes opiniones del protagonista respecto de esas cepas.

La intuición puede ser traicionera

Si un banco recibe 5,8 clientes por hora, un cajero tarda diez minutos en atender a cada cliente y hay un solo cajero, los clientes tendrán que esperar 4,83 horas para ser atendidos. Si se incorpora solo un cajero más, la espera no baja a la mitad, sino que a solo 3 minutos.

Discriminación no arbitraria

En 1985, NBC preparaba John y Yoko: una historia de amor. Para el rol de John Lennon, convocaron a un londinense de 31 años. La contratación naufragó cuando un medio británico reveló que su nombre era no otro que Mark Chapman, tal como el mismísimo asesino de Lennon.

El Lado Oscuro tiene las cuerdas vocales al otro lado del Atlántico

David Prowse, el actor de Darth Vader, no se tomó bien que fuera doblado por James Earl Jones. Improvisaba o espetaba sonidos ininteligibles. Sus colegas debían aguantarse la risa y responder con fidelidad al libreto. Dos décadas después, Prowse seguía molesto. Acusaba ser víctima de “racismo inverso”, que la elección de Earl Jones servía el propósito de lucir al menos un afroamericano para no castigar la taquilla. Lo cierto es que Earl Jones ni siquiera figuró en los créditos.

Y lo freak: hasta el día de hoy, los dos no se han visto en persona.

“A esta revolución le falta betacaroteno”

A fines del siglo XVIII los Países Bajos vivió la Revolución Bátava. Aunque fue suprimida con soporte prusiano, los rebeldes llegaron a tomar Utrecht y Ámsterdam, y redactaron una nueva Constitución. A objeto de liquidar cualquier asomo remanente de la Casa de Orange, el color naranja fue prohibido, y hasta las zanahorias debían mostrarse utilizando sus verdes hojas.

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