Mes: Noviembre 2018

El cerebro de Lucas ya habitaba una galaxia muy, muy lejana

Un día durante la producción de American Graffiti, George Lucas viajaba con Terry McGovern al volante, uno de los actores de reparto. “Creo que pasé sobre un Wokiee allá atrás”, comentó tras topar algo. “Realmente me hizo reír, y pregunté ‘¿Qué es un Wookiee?’, y dijo “no sé, lo acabo de inventar”. Y dije, ‘Es genial, me encanta esa palabra’. La anoté ahí mismo y comenté que iba a usarla”.

Wookie, por supuesto, es el nombre de la especie de Chewbacca.

“¿Como se viene la cosecha de bombarderos esta primavera”

Durante la Segunda Guerra Mundial, Lockheed, uno de los principales fabricantes de aviones, profitó de la cercanía de sus instalaciones, en Burbank, con el epicentro mundial de la manufactura de fantasías: Hollywood. Disney, Paramount, y 20th Century Fox articularon sus destrezas escenográficas para camuflar la sede como suburbio californiano. Los techos se tapizaron de casas, césped y árboles de utilería, a las pistas de aterrizaje y estacionamientos se las enmascaró de campos de alfalfa, y los empleados debían recoger ropa de lavandería de los colgadores dispuestos en los falsos jardines. Estas medidas eran aún más imperiosas luego de que Jack Warner, temiendo que un bombardeo japonés confundiera Warner Bros. con dicho blanco, mandara a pintar en el techo LOCKHEED PARA ALLÁ, seguido de una flecha de seis metros.

Antes de Inception ya estuvo Fellini

En los '60, rondaba en la cabeza de Federico Fellini una vaga idea de su próxima trama. Durante el trabajo de preproducción, la olvidó por completo. Planeaba abandonar el proyecto, hasta que asistió al 60° cumpleaños de Bocio, un camarógrafo de Cinecittà.

Tomé una copa, le deseé un feliz cumpleaños, y Bocio dijo 'esta película será espléndida'. Me sentí un traidor, un capitán abandonando a su tripulación. Le agradecí a Bocio y en vez de volver a mi carta [de renuncia] me senté en un banco y pensé, 'soy un director que no recuerda lo que quería hacer', y en ese momento la película estaba hecha: 'eso es lo que haré. La historia de un director que no recuerda su propia película'.

Fellini instaló una nota debajo del visor de la cámara que rezaba: “Recuerda, esto es una comedia”, y se lanzó a filmar. El resultado fue 8½, así llamada por sus seis películas y dos cortometrajes precedentes (6+2 x ½ =7), más el film colectivo (½). Le valió el tercero de sus cuatro Oscar a Mejor Película Extranjera.

“Exijo que mi camiseta sea la número 007”

Sean Connery casi fichó por el Manchester United, pero “un futbolista de primera línea podría iniciar el descenso para los treinta años, y yo ya tenía veintitrés. Decidí volverme actor y resultó ser una de mis movidas más inteligentes”.

“Cariños, Leia Organa”

Carrie Fisher envió una lengua de vaca en una caja de joyerías Tifffany a un productor que intentó abusar sexualmente de una colega. Dentro venía una nota indicando que si reincidía: “¡la próxima entrega será algo tuyo en una caja mucho más chica!

El séptimo arte del desfile

En 1917, la oficina de Georges Méliès, el cineasta más importante de la primera década del siglo XX, fue allanada por el ejército francés. Confiscaron cerca de 400 rollos originales y los fundieron para recuperar sus componentes. El celuloide fue utilizado para fabricar los tacos de botas militares.

Buena parte de la obra de Méliès se perdió para siempre.

“¿Quién no se marea con 24 cuadros por segundo?

En 1895, el famoso cineasta Georges Méliès asistió a la primera presentación de los hermanos Lumière. En el acto ofreció diez mil francos por la tecnología. Los Lumière los rechazaron. Subió la oferta a veinte mil, y luego cincuenta mil. “Joven, me lo agradecerá”, le dijo el padre de los inventores, “La Invención de mis hijos no está a la venta. Lo arruinaría. Puede ser explotada por un breve lapso como una curiosidad científica. Más allá de eso, no tiene futuro comercial”.

Anarquismo a la medida de mis intereses capitalistas

En 1876, un británico llamado Wordsworth Donisthorpe solicitó una patente para lo que llamó quinesígrafo. Su descripción coincide casi a la perfección con lo que hoy entendemos por cine. No pudo, sin embargo, trasladar su concepto desde papel a la realidad. La ironía es que Donisthorpe, el primero que protegió una creación cinematográfica a través de una patente, expresión pura del imperio de la ley, profesaba el anarquismo individualista.

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