Anarquismo a la medida de mis intereses capitalistas
En 1876, un británico llamado Wordsworth Donisthorpe solicitó una patente para lo que llamó quinesígrafo. Su descripción coincide casi a la perfección con lo que hoy entendemos por cine. No pudo, sin embargo, trasladar su concepto desde papel a la realidad. La ironía es que Donisthorpe, el primero que protegió una creación cinematográfica a través de una patente, expresión pura del imperio de la ley, profesaba el anarquismo individualista.
