Mes: Noviembre 2018

“Ya se propagará la fama por bares y burdeles”

Benjamin Hornigold, el pirata que capitaneaba el Ranger antes que Barbanegra, prestaba atención no solo a saquear sino también a inspirar miedo, de manera que las víctimas se rindieran sin necesidad de gastar municiones y hombres.

Un pasajero de un navío capturado por el Ranger recordaba que “no nos infligieron más daño que quitarnos la mayoría de nuestros sombreros, habiéndose emborrachado la noche anterior, según nos contaron, y los arrojaron por la borda” .

Ahora evoca la etnia de los cultores de la acelga

Al crear Hulk en 1962 Stan Lee lo diseñó gris, pues no sugería ningún grupo étnico particular. El colorista trató de convencerlo de que el gris vuelve difícil mantener consistencia en la imprenta. Dicho y hecho: impreso el personaje tuve diferentes tonos, incluso ciertas tonalidades verdosas. Lee optó por volver a Hulk derechamente verde y fantaseó que la exposición a rayos gama lo volvió de ese color.

Los desafío a odiarme

Stan Lee creó Iron Man como un desafío personal: un personaje que sus lectores jóvenes odiarían. Por eso creó, en medio de la odiosa guerra fría, un billonario fabricante de armas que suministra al Ejército.

Vaya historie… ejem, historia de ese colegio

Por mera coincidencia, Stan Lee, creador de buena parte de los personajes de Marvel, estudió en el mismo colegio que Bob Kane y Bill Finger, los creadores de Batman: el DeWitt Clinton High School, en el Bronx.

“El secreto no está en la salsa, sino que en saciar los pulmones con alquitrán”

Durante la filmación de El mago de Oz, sometieron a la actriz Judy Garland, entonces de 16 años, a un régimen de café negro, sopa de pollo, pastillas cada cuatro horas para saciar el apetito y 80 cigarros diarios. El objetivo era mantenerla en 45 kg. El desorden alimenticio le duró el resto de la vida.

“Me patearon y me cambiaron por un contrato”

Adrien Brody se impuso entre 1400 postulantes para el rol estelar de El Pianista. A objeto de compenetrarse con el sufrido músico, se deshizo de su departamento, vendió sus posesiones, terminó con su novia de varios años y se mudó a Europa con dos bolsos en la mano. Una vez ahí, desconectó el teléfono y dejó de comer. Con una estatura de 1,85 m, llegó a pesar 59 kg. A insistencia de Roman Polanski, tocaba cuatro horas diarias de piano, hasta que dominó ciertos pasajes de Chopin.

Reducio!

Durante la filmación de la primera Harry Potter, la legislación británica admitía un máximo de cuatro horas de trabajo para los niños. Superado ese plazo, debían retirarse a cumplir tres horas de responsabilidades escolares. Los actores hacían sus verdaderas tareas en el set de Hogwarts, pero eso no era convalidable a ojos de la autoridad. Encima de todo, hubo que repetir cada escena en la que los actores dijeran “filosofal”. En Norteamérica el libro se retituló La piedra del hechicero y no se puede triunfar en cine prescindiendo de Estados Unidos.

Con tan poco tiempo disponible, en los diálogos con adultos se filmaba primero las escenas en las que los niños hablaban. Las respuestas de los adultos se registraban más tarde, con la cámara a espaldas de Harry, Hermione o Ron. Para sustituir a los niños se empleaba, en palabras de Alan Rickman, “adultos muy bajos (…) con peluca”.

Cuando los astros de las artes se alinean

Cuando a Anthony Hopkins le fue asignado un rol en La chica de Petrovka, recorrió Londres en busca de la novela. Fue infructuoso. De regreso a casa, creyó alucinar al ver una copia abandonada en una estación de metro. Se la apropió. Años después, Hopkins conoció al autor en Viena, y le contó del incidente. Era una copia temprana, repleta de anotaciones, que el novelista había prestado a un amigo impaciente, “lo que para mí le daba a la copia casi tanto valor sentimental como práctico”.

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