La casa en el árbol más furtiva de occidente
Durante un vuelo de rutina, un bombardero B-2 chocó contra un ganso canadiense y ocasionó una pequeña grieta en uno de los parabrisas. Tras más de 20 años de servicio nunca un B-2 había necesitado cambio de parabrisas de modo que, cuando fueron a buscar un repuesto, notaron que habían sido descartados por falta de uso. Fueron a parar a la Oficina de Comercialización de Reutilización de Defensa, un programa de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que vende excedentes al público. Un hombre había comprado todos. Fueron hasta su casa y descubrieron que usaba los parabrisas en la casa del árbol de su hija. La Fuerza Aérea los recompró por un precio no revelado.
