En 1982, Larry Walters voló sobre Los Ángeles en una nave construida con una máquina de cortar pasto amarrada a 45 globos atmosféricos de helio, desde San Pedro al aeropuerto de Long Beach. Alcanzó 4.600 metros de altitud. Su plan era usar una pistola de balines para pinchar algunos globos al momento de descender, pero voló en el espacio aéreo del aeropuerto de Los Ángeles y obligó a cerrarlo temporalmente antes de descender.
Un inspector de seguridad la Federal Aviation Administration declaró a The New York Times que “sabemos que rompió alguna parte de la Ley Federal de Aviación, y tan pronto como decidamos qué parte es, algún tipo de cargo será presentado”