“También sirve para mantener la elongación, ya usted sabe”
Frankenstein y el hombre lobo (1943) pretendía continuar el hilo de la película anterior, El fantasma de Frankenstein, en la que el monstruo ha sido cegado. Cuando habló Bela Lugosi, el actor húngaro que interpretaba al monstruo, el equipo se echó a reír por el acento. Resultaba tan gracioso que decidieron eliminar su diálogo. En consecuencia, la película nunca explica que es ciego, y por qué camina con los brazos extendidos hacia adelante. Sin embargo, el gesto de los brazos resultó popular en las imitaciones populares, y por ese error de continuidad se trasformó en un distintivo del personaje.
