O sea, el crimen sí paga, siempre que sea en ficción
El actor Danny Trejo, casi siempre contratado como villano, exige en sus contratos que sus personajes malvados mueran, de modo que los niños aprendan que el crimen no paga.
El actor Danny Trejo, casi siempre contratado como villano, exige en sus contratos que sus personajes malvados mueran, de modo que los niños aprendan que el crimen no paga.
Space Cadets, un reality show británico de 2005, seleccionó a nueve concursantes especialmente por su credulidad. Primero les hicieron creer que habían viajado en avión a Rusia, cuando en realidad habían viajado a una ex base aérea en Suffolk, Reino Unido. Los hicieron competir para convertirse en turistas espaciales. Los "ganadores" entraron a un simulador junto a tres actores que seguían el juego y durante cinco días creyeron estar en el espacio.
El principal promotor de los inicios del cine pornográfico español fue el rey Alfonso XIII. El apodado "rey Playboy” comisionó decenas de filmes muy osados para la época, con desnudos y sexo explícito. Las piezas mostraban lesbianismo, sexo de sacerdotes y, la pasión del monarca, enormes tetas.
El actor Noah Wyle aplicó con éxito terapia intravenosa a un miembro del equipo de producción caído en el set, resultado de haber simulado el procedimiento durante más de una década como médico en la serie televisiva ER.
El gran Lebowski (1998), de los hermanos Coen, es un relato en torno a Jeffrey Lebowski (Jeff Bridges), apodado el Dude, un hombre sin apuro que es confundido con un millonario y busca que lo compensen por su alfombra arruinada.
La actitud despreocupada que irradia Lebowski dio nombre a la religión del Dudeísmo. En Estados Unidos, se ha constituido como La Iglesia del Dude de los Últimos Días, una versión actualizada del Taoísmo, destripada de sus doctrinas metafísicas y médicas. En esencia, el credo predica una actitud ligera ante los problemas y concentrar las energías en los placeres simples de la vida, en contraposición a la consecución de éxito o dinero como camino a la felicidad. En palabras de sus cultores:
Ven y únete a la religión de crecimiento más lento del mundo: el Dudeísmo. Una filosofía antigua que predica la no predicación, practica tan poco como sea posible y, sobre todo, ups… perdí el hilo ahí. Pero bueno, si te gustaría encontrar paz en la Tierra y buena voluntad, man, te ayudaremos a empezar. Justo después de una pequeña siesta.
El magisterio oficial señala que “aunque el Dudeísmo hace extenso uso del humor y la sátira, somos totalmente serios en nuestra convicción de que es la religión para su tiempo y lugar”. Hay unos 450 000 sacerdotes ordenados —aunque las barreras de afiliación no son particularmente altas— y pueden oficiar matrimonios en gran parte de los estados de Estados Unidos.
La película Dogma fue acusada de blasfemia. Hasta protestas callejeras hubo. En una de ellas, en Nueva Jersey, participó el propio director, Kevin Smith. “¿Qué representa?”, le preguntó una reportera de TV que no lo reconoció. “No lo sé, pero me han contado que no es bueno”.
El 12 de julio de 1979 se celebró en Chicago la infausta “Noche de Demolición Disco”. Quienquiera llevara un vinilo de música disco para aportar a la pira sacrificial, obtenía acceso al partido de béisbol entre los Chicago White Sox y los Detroit Tigers a 98 centavos. Los organizadores esperaban que, de los quince mil aficionados estimados, llegasen unos cuatro o cinco mil adicionales y enardecidos por la fiebre antidisco. En lugar de eso, hubo 47.795 que atestaron cada banca disponible, y otros 20 mil que no consiguieron boleto y unos seis o siete mil que saltaron vallas y torniquetes para ser testigos del apocalipsis disco. Efectuado el jovial estallido de los cajones repletos de vinilo, la multitud aún sedienta de bacanales, resolvió que el jolgorio no podía terminar tan pronto e invadió la cancha. Incapaces de detener el caos de basura, botellas rotas, focos de fuego y hasta sexo en pleno estadio, no quedó más que cancelar el encuentro.
Los White Sox perdieron por secretaría.
Aunque el director John Ford era un tipo erudito y sensible, cultivaba la imagen de rudo. Durante la Gran Depresión, lo acosó un exactor de Universal cuya esposa requería de US$ 200 para una cirugía. Para horror de los presentes, el cineasta lo botó al suelo y vociferó: “¿Cómo te atreves a venir aquí de esa manera? ¿Quién te crees que eres para dirigirme la palabra así?”. Antes de que el tembloroso sujeto dejara el edificio, el administrador de Ford le entregó un cheque por US$1.000, y el chofer lo condujo de vuelta a casa. Allí lo esperaba una ambulancia para llevarlos al hospital. Un especialista voló desde San Francisco, pagado por Ford. El director compró una casa para la pareja y les entregó una pensión vitalicia.
Estamos más cerca del año en que Los supersónicos está ambientado (2062) que el año en que la serie debutó (1962).