No contamine, cabalgue abejas
Una abeja podría volar del orden de 2 millones de kilómetros con un litro de......Una abeja podría volar del orden de 2 millones de kilómetros con un litro de combustible.
Una abeja podría volar del orden de 2 millones de kilómetros con un litro de combustible.
Hacia 1778, se vendían en París sombreros con pararrayos para que las damas de la alta sociedad utilizaran cuando el clima estaba tormentoso.
Gouverneur Morris, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, murió de una infección provocada por insertarse a la fuerza un trozo de hueso de ballena en el pene, con objeto de limpiar el conducto urinario.
La ideal del horno microondas surgió en 1945, cuando el físico Percy Spencer construía un magnetrón para sistemas de radares en la empresa Raytheon y descubrió que las microondas habían derretido la barra de chocolate que tenía en el bolsillo.
La ley de Murphy viene de Edward A. Murphy, Jr., quien trabajó como ingeniero de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Su trabajo consistía en realizar experimentos sobre tolerancia humana a la aceleración. Se realizaban en trineos montados sobre rieles e impulsados con cohetes.
En una experiencia de 1949, se instalaron 16 acelerómetros en el cuerpo del voluntario, John Paul Stapp. Había dos maneras en las que cada sensor podía colocarse en el individuo, una correcta y otra incorrecta. Alguien se las arregló para colocar los 16 sensores de la forma incorrecta, y aunque se estima que Stapp estuvo sometido a aceleraciones equivalentes a 40 veces la fuerza de gravedad, poniendo en grave riesgo su salud, los acelerómetros marcaron 0.
Murphy dijo entonces algo como “Si hay dos o más maneras de hacer algo, y una de ellas puede resultar en desastre, entonces alguien lo hará”. El mayor John Paul Stapp, citó esta frase en una conferencia de prensa varios días más tarde y con el tiempo se popularizó hasta acuñarse la ley de Murphy, tal como la conocemos hoy.
En 1677, en Oxfordshire, Inglaterra, fue descubierto un hueso extraño. De dimensiones desproporcionadas, no era posible adjudicarlo a ninguna de las especies conocidas. El Reverendo Robert Plot especuló que se trataba del extremo superior del fémur de una raza antediluviana de seres humanos gigantes.
En la ilustración de la publicación respectiva, el naturalista Richard Brookes la calificó de Scrotum humanum, pues le recordó a un par de testículos. Fue la manera que la comunidad científica de la época tuvo para armonizar en su marco conceptual a uno de los primeros fósiles de dinosaurios jamás encontrados. En realidad, era un fémur de megalosaurus, una bestia de unos 800 kilos de peso que habría hecho de los ancestros propuestos por Plot seres realmente portentosos.
En 1903, encontraron el esqueleto de un hombre de nueve mil años de antigüedad en una cueva aledaña a Cheddar, en el Reino Unido.
En 1994 se realizó un análisis genético, y se descubrió que Adrian Targett, profesor de escuela de Cheddar, era su descendiente directo.
La costumbre de fijar los precios de los productos en valores del tipo $0,99 o $1,99 fue ideada por los dueños de los establecimientos para forzar a los cajeros a buscar la moneda de vuelto, abriendo para ello la caja registradora. De este modo, la transacción quedaría registrada y evitaría engaños departe del cajero de turno. De ahí el nombre de esas máquinas. La empresa Ritty, de hecho, las vendía con el nombre de “El Cajero Incorruptible”.
Solo después descubrieron el efecto psicológico que este tipo de precios surtía en los clientes.
Durante la década de 1960, Walter Keane se volvió uno de los artistas plásticos más populares del medio, gracias a sus pinturas de personas con enormes ojos. En realidad, las obras eran realizadas en secreto por su esposa, Margaret Keane.
La pareja se divorció en 1965, y Walter no pudo seguir produciendo. Tras cinco años aún en el anonimato, Margaret decidió revelar la verdad, y anunció la verdadera autoría en un programa de radio en Hawái. Walter negó los cargos, y el caso llegó a tribunales.
El juez, incapaz de encontrar más pruebas que los testimonios contradictorios entre uno y otro, finalmente decidió darles una hora para pintar en plena corte, a objeto de zanjar el caso. Walter, quien no sabía pintar realmente, dejó la tela en blanco, acusando un hombro lesionado. Margaret, por el contrario, una de sus pinturas características en 53 minutos, y con ello ganó el caso.